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Un exceso de proteínas en la dieta puede dañar los riñones, elevar el colesterol y perjudicar la digestión, según una experta rusa.

El consumo desmedido de productos enriquecidos con proteínas, desde yogures hasta barras energéticas, puede acarrear graves consecuencias para la salud. Así lo advierte Anastasia Lébedeba, profesora asociada del Departamento de Nutrición de la Universidad de Biotecnología de Rusia, quien señala que este exceso altera la digestión y eleva los niveles de colesterol.
La proteína se ha convertido en un símbolo de alimentación saludable y vitalidad, promovido intensamente por entrenadores físicos, blogueros y celebridades. Sin embargo, Lébedeba subraya que esta popularidad no garantiza que los alimentos ricos en proteína, incluidos los dulces, sean inocuos. La amplia oferta abarca desde suplementos deportivos especializados hasta productos lácteos y postres enriquecidos que se encuentran en cualquier supermercado.
Es cierto que la proteína animal de alta calidad —presente en carnes, pescados, huevos y lácteos— reduce el riesgo de enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares. Su consumo regular ayuda a disminuir el colesterol LDL (malo) y a aumentar el HDL (bueno). No obstante, la experta alerta que los fabricantes buscan incrementar artificialmente el contenido proteico, lo que puede generar riesgos.
“Un yogur natural estándar (unos 150 ml) contiene entre 5 y 8 gramos de proteína. Las versiones enriquecidas ofrecen una cantidad mucho mayor, de 12 a 20 gramos por envase”, explica Lébedeba. “Esa proteína extra se obtiene añadiendo concentrado de suero de leche, caseína u otros componentes proteicos. Las porciones estándar asumen que la persona consumirá la misma cantidad de producto funcional que de uno normal. Pero si a lo largo del día ya se ingieren carnes, leche, queso y otros alimentos ricos en proteína, el consumo regular de estos productos ultraproteicos puede provocar un exceso en el organismo”.
La necesidad media de proteína del cuerpo humano es de aproximadamente 0,8 gramos por kilogramo de peso corporal. Una persona de 70 kilos requiere unos 56 gramos diarios, cantidad que se cubre fácilmente con una dieta regular que incluya diversos tipos de carne, pescado, huevos y lácteos.
“El abuso de dulces ricos en proteína —desde barras hasta productos lácteos enriquecidos— puede afectar negativamente la salud”, advierte la profesora. “El exceso de proteína sobrecarga los riñones, dificulta la digestión, reduce el calcio en los huesos y puede contribuir a elevar el colesterol”.
Lébedeba concluye: “La mayoría de las personas que no realizan una actividad física intensa, no practican deporte profesional o no padecen problemas de salud, obtienen fácilmente sus necesidades proteicas con la alimentación habitual y no requieren suplementos especiales como barras o polvos de proteína”.