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20.000 marinos atrapados en el “infierno” de Ormuz: hambre, minas y drones

Unos 20.000 marinos sufren una crisis humanitaria en el estrecho de Ormuz, con escasez de alimentos y agua, en medio de la tensión entre EE. UU. e Irán.

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20.000 marinos atrapados en el “infierno” de Ormuz: hambre, minas y drones
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Más de 800 embarcaciones, encabezadas por un petrolero chino, permanecen varadas en el estrecho de Ormuz. A bordo, unos 20.000 marinos enfrentan una crisis humanitaria que se agrava con cada día que pasa. La falta de comida y agua potable es crítica, mientras la tensión militar entre Estados Unidos e Irán alcanza su día 65 consecutivo.

El oficial de navegación Shamim Sabir, que trabaja en el petrolero chino a la cabeza de la flotilla, relata en declaraciones recogidas por The Wall Street Journal cómo envía mensajes de radio repetidos a la Armada iraní preguntando cuándo se les permitirá zarpar. Nunca recibe una respuesta clara.

“Día tras día se agotan las reservas de comida y agua. Temo por mi vida… la situación es muy mala”, afirma Sabir.

El canal de emergencia de la radio marítima está saturado de pedidos de auxilio de tripulaciones que sufren condiciones aún más duras. Mientras, buques de guerra estadounidenses escoltan a dos petroleros con bandera de EE. UU. a través del estrecho, drones sobrevuelan la zona y grandes cantidades de basura de los barcos atrapados flotan en la superficie.

Víctimas colaterales de un pulso geopolítico

El golfo Pérsico se ha convertido en una “prisión marina” para cientos de trabajadores de Bangladés, India, Indonesia, Filipinas y Siria, según describe el mismo medio. Estos marinos son víctimas colaterales del pulso entre Washington y Teherán, y tras más de dos meses de bloqueo, sus provisiones básicas se han agotado.

La Organización Marítima Internacional (OMI) reporta que al menos 10 marinos han muerto desde el inicio de la escalada, y más de 30 barcos han sido alcanzados por misiles y drones iraníes. Expertos en transporte marítimo advierten que la crisis se agravará en las próximas semanas, con compañías navieras quebrando y emergencias médicas a bordo sin atender.

La operación de rescate estadounidense, bautizada como “Proyecto Libertad”, se detuvo tras solo 36 horas. La Armada de EE. UU. asegura haber asegurado un pasillo relativo usando inteligencia artificial para detectar minas, pero la mayoría de las tripulaciones no se sienten seguras para moverse.

Relatos de horror y desesperación

Otros marinos entrevistados por The Wall Street Journal describen escenas aterradoras: explosiones cercanas, incendios en buques vecinos, quemaduras y heridas por los ataques. Algunos barcos se han quedado sin agua dulce ni medicinas; otras tripulaciones sobreviven solo con arroz.

Los armadores enfrentan primas de seguro disparadas: 32 veces más que antes del conflicto, lo que supone hasta 8 millones de dólares por un solo petrolero grande. La Federación Internacional de Trabajadores del Transporte ha recibido más de 2.000 solicitudes de ayuda; la mitad son por impago de salarios, y cientos, por falta de alimentos, combustible y agua.

En intentos desesperados por escapar, algunos barcos han cambiado de bandera o apagado sus transmisores. Otros intentan contactar con la Guardia Revolucionaria iraní por canales alternativos. Mientras, estafadores aprovechan el caos para engañar a las empresas pidiendo transferencias a carteras de criptomonedas.

“La región se ha convertido en una zona de guerra, y el transporte marítimo se utiliza como moneda de cambio”, denuncia Arsenio Domínguez, secretario general de la OMI. “Los marinos no son valorados como merecen ni reciben la atención suficiente”, añade.

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