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China desafía a EE.UU. y ordena a sus empresas ignorar sanciones al petróleo iraní
Pekín ordena a sus refinerías no cumplir con las sanciones de EE.UU. al crudo iraní, en un desafío directo a la estrategia de Trump contra Teherán.

El domingo, el Ministerio de Comercio de China emitió directrices que prohíben a las empresas chinas acatar las sanciones estadounidenses contra el petróleo iraní, un movimiento que supone un desafío frontal a la campaña de la administración Trump para asfixiar las finanzas de Teherán. La orden, que se apoya en la ley china de "contra-sanciones" de 2021, considera ilegales las medidas coercitivas extranjeras y obliga a las compañías a resistirlas.
Las instrucciones afectan directamente a las grandes refinerías chinas, en particular a las independientes conocidas como "refinerías de cántaro", que Washington ha acusado de adquirir crudo iraní. Según reportó Fox News, esta acción marca un giro cualitativo: tras años de maniobras encubiertas, Pekín ahora respalda una resistencia abierta y respaldada por el Estado contra los esfuerzos de EE.UU. por cortar una de las principales fuentes de ingresos del régimen iraní.
Un desafío sin precedentes
Max Maislish, analista jefe de la Fundación para la Defensa de las Democracias, calificó la medida como "sin precedentes" y la describió como "una escalada significativa en la respuesta de China a la diplomacia económica estadounidense, y una clara medida del desafío que plantea Pekín". La decisión se produce mientras la administración Trump intensifica su campaña punitiva contra Irán, apuntando a las refinerías chinas y advirtiendo a las instituciones financieras sobre posibles sanciones si facilitan acuerdos petroleros entre Irán y China.
El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, ha acusado a Pekín de financiar las actividades militares iraníes a través de sus compras de petróleo, subrayando que la demanda china mantiene viva la economía de Teherán. En una entrevista con Fox News, Bessent declaró: "Veamos si China se mueve diplomáticamente para convencer a los iraníes de que abran el estrecho... Irán es el mayor patrocinador del terrorismo en el mundo, y China compra el 90% de su energía, por lo que está financiando al mayor patrocinador del terrorismo".
China sigue siendo el principal destino del petróleo iraní sancionado, y la mayor parte de las exportaciones prohibidas de Teherán fluyen hacia sus refinerías a pesar de la creciente presión estadounidense. Maislish señaló que las empresas chinas ahora enfrentan una disyuntiva difícil: cumplir con las órdenes del Partido Comunista o con las sanciones de EE.UU., y ambas opciones conllevan consecuencias. "Este es un intento claro de Pekín de devolver la pelota a la cancha de Estados Unidos, para ver si realmente actúa", agregó.
Diplomacia en marcha y rutas opacas
Se espera que este tema domine la agenda de la próxima cumbre entre el presidente Trump y el presidente chino Xi Jinping. Mientras tanto, la actividad diplomática se acelera: el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, llegó a Pekín el miércoles para conversar con su homólogo chino, Wang Yi, lo que subraya el creciente papel de China como el mayor comprador de petróleo iraní y un mediador diplomático clave.
A pesar del bloqueo naval estadounidense y las crecientes sanciones, los envíos continúan a través de redes marítimas complejas y opacas. Datos de la empresa de inteligencia marítima Windward revelaron un aumento pronunciado en el número de buques que navegan sin señales de seguimiento: un informe reciente mostró que 146 de 167 barcos en el estrecho de Ormuz eran "invisibles" tras desactivar sus dispositivos GPS.
Riesgos legales y estratégicos
La decisión oficial de Pekín expone a las empresas globales a nuevos riesgos. La ley de contra-sanciones china permite a las compañías locales demandar a bancos, aseguradoras y transportistas que corten sus vínculos para cumplir con las sanciones de EE.UU. Los analistas advierten que las multinacionales podrían quedar atrapadas entre el acceso al enorme mercado chino y el riesgo de quedar excluidas del sistema financiero estadounidense.
Este enfrentamiento plantea un desafío estratégico mayúsculo para Washington: si bien las sanciones siguen siendo una herramienta central de la política exterior estadounidense, imponerlas a economías tan grandes como la de China, especialmente cuando las transacciones se realizan fuera del dólar, se vuelve mucho más difícil.
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