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Las autoridades sanitarias de EE. UU. y Europa mantienen la vigilancia tras un brote de hantavirus en un crucero que dejó tres muertos. Dieciocho pasajeros estadounidenses están bajo observación médica.

Dieciocho pasajeros estadounidenses que viajaban en un crucero donde se registró un brote de virus hanta han sido puestos bajo vigilancia médica a su regreso a Estados Unidos. Dieciséis de ellos se encuentran en el estado de Nebraska, mientras que los otros dos fueron trasladados a la Universidad Emory en Atlanta. Las autoridades sanitarias confirmaron que, hasta el momento, ninguno de los pasajeros en Nebraska presenta síntomas, aunque uno de los que está en Atlanta sí ha mostrado signos de la enfermedad.
El brote, que ha causado la muerte de tres pasajeros desde el 11 de abril, ha generado una alerta coordinada entre agencias de salud de Estados Unidos y Europa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló la posibilidad de que el virus se haya transmitido de persona a persona durante la travesía, una hipótesis poco común para este patógeno, especialmente en relación con la cepa "Andes". Expertos han subrayado que el virus "no se propaga fácilmente" y que la situación "no se asemeja a la pandemia de covid-19".
La doctora Angela Hewlett, directora médica de la Unidad de Contención Biológica del Hospital de Nebraska, indicó que las autoridades "recomiendan encarecidamente" a los pasajeros permanecer en un período de observación que podría extenderse hasta 42 días, aunque no se ha impuesto una cuarentena obligatoria para todos. Hewlett destacó que la estancia de los pasajeros en instalaciones médicas especializadas permite una intervención rápida ante cualquier síntoma y ofrece acceso a pruebas de laboratorio avanzadas que no están disponibles en otros lugares.
Actualmente, Nebraska alberga a 16 pasajeros en unidades de cuarentena especializadas. Uno de ellos recibe atención en una unidad de contención biológica de alto nivel, capaz de manejar casos graves, incluso de cuidados intensivos. La doctora Kelly Cawcutt explicó la diferencia entre ambos tipos de instalaciones: las unidades de cuarentena son como "habitaciones de hotel médicas", equipadas con equipos de ejercicio y tecnologías de comunicación aisladas, mientras que las unidades de contención biológica son salas de ultraaislamiento para infecciones confirmadas y graves.
En España, el Ministerio de Sanidad reportó un caso inicial de un pasajero español que estaba entre los aislados en Madrid. La prueba PCR dio positivo, aunque el paciente no presenta síntomas y goza de buen estado de salud. Las autoridades españolas habían evacuado previamente a 14 pasajeros españoles del barco a un hospital militar en Madrid, y los resultados iniciales del resto de los pasajeros fueron negativos.
El crucero, operado por la compañía Oceanwide Expeditions, continúa su viaje final hacia la ciudad neerlandesa de Róterdam, tras zarpar del puerto de Granadilla en la isla de Tenerife. La empresa informó que solo 27 personas permanecen a bordo: 25 tripulantes y dos miembros del personal médico del Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de los Países Bajos. La tripulación restante se compone de 17 filipinos, 4 neerlandeses, 4 ucranianos, un ruso y un polaco. El cuerpo del pasajero alemán fallecido el 2 de mayo sigue en el barco y será trasladado a los Países Bajos a su llegada.
Según la compañía, hasta ahora se ha repatriado a 122 personas a sus países de origen o a los Países Bajos, entre ellos 87 pasajeros y 35 miembros de la tripulación. En un hecho destacado, un pasajero estadounidense llamado Jake Rosmarin publicó una foto desde su unidad de cuarentena en Omaha, Nebraska, para tranquilizar a sus seguidores, explicando que las habitaciones están completamente equipadas y que se encuentra bajo vigilancia médica sin indicios de infección.
La doctora Deborah Birx, excoordinadora de la respuesta al covid-19 en la Casa Blanca, elogió la gestión del brote, afirmando que Estados Unidos y la comunidad internacional "hicieron un trabajo excelente al contener el brote", en referencia a la rapidez con la que se aisló a los pasajeros, se rastrearon los contactos y se evitó una propagación más amplia de la infección.



