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El primer ministro israelí afirmó que el derrocamiento de Teherán no está garantizado, pero acabaría con Hezbolá, Hamás y los hutíes.

El derrocamiento del régimen iraní es una posibilidad, aunque no un hecho asegurado, y su cronograma resulta impredecible, según declaró el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. En una entrevista concedida a la cadena CBS y difundida en la madrugada del lunes, el mandatario sostuvo que la caída de Teherán supondría el fin de las milicias de Hezbolá, Hamás y, potencialmente, también de los hutíes.
Netanyahu afirmó que Irán continúa respaldando a sus apoderados regionales y mantiene activa la producción de misiles balísticos. En sus declaraciones, acusó a China de suministrar apoyo y componentes técnicos a Irán para la fabricación de esos misiles, calificando la situación como “algo que no me agrada”.
El primer ministro israelí reconoció que Tel Aviv enfrenta un “asedio mediático y una campaña de propaganda internacional”, y admitió: “No hemos tenido suficiente éxito en la guerra de propaganda”. No obstante, aseguró que “tenemos ojos y oídos que lo vigilan todo, pero guardo silencio cuando es necesario”.
Netanyahu señaló que Irán tardó un tiempo considerable en comprender la magnitud de los riesgos asociados a la amenaza contra la navegación en el estrecho de Ormuz. Añadió que los peligros de cerrar el estrecho se han vuelto más evidentes a medida que continúan los combates. “Nadie tuvo una visión futura completa durante la escalada, incluido Irán”, opinó.
“Hay cosas que deben lograrse”, afirmó Netanyahu, subrayando la continuación de la guerra con Irán.