Copa Mundial 2026
Las diferencias en la tramitación de visados para el Mundial 2026 generan cuestionamientos sobre la igualdad de acceso fuera del terreno de juego.

Con la proximidad del inicio del Mundial 2026, resurgen las controversias sobre las políticas de visados estadounidenses, que se presentan como un aspecto oculto del torneo más allá del terreno de juego.
Los casos vinculados a jugadores y miembros de delegaciones de Marruecos, Irak y otros países árabes evidencian que el proceso de ingreso a Estados Unidos no afecta únicamente a los aficionados, sino también a los equipos nacionales que representan a las naciones participantes.
Mientras las autoridades estadounidenses sostienen que las medidas forman parte de un sistema de seguridad y organización riguroso y uniforme, críticos señalan indicios de disparidad en la rapidez con que se tramitan las solicitudes.
Aunque no se han confirmado casos específicos, la situación ha suscitado interrogantes entre observadores sobre la equidad en el acceso a la mayor competición deportiva mundial, ya que no todos los pasaportes parecen recibir un trato igualitario.
Ayman Hussein, futbolista iraquí, se convirtió en una figura destacada tras contribuir decisivamente al regreso de Irak al Mundial después de casi cuatro décadas de ausencia, un momento considerado clave en la historia reciente del fútbol iraquí.
Este logro no solo representó un éxito deportivo, sino que renovó la esperanza de toda una generación de seguidores dentro y fuera de Irak. Sin embargo, Hussein enfrentó un prolongado proceso de control al ingresar a Estados Unidos, que incluyó horas de espera e interrogatorios antes de que se le permitiera la entrada, pese a contar con la visa requerida.
Si bien finalmente pudo ingresar, este episodio puso en evidencia la diferencia entre obtener un visado y la experiencia real de cruzar la frontera.
Las complicaciones no se limitaron a Hussein, sino que afectaron también a otros jugadores y miembros oficiales. Por ejemplo, el futbolista Zakaria Al Wahidi tuvo dificultades significativas para obtener su visa, problema que se resolvió posteriormente.
Además, experiencias dispersas en otros países árabes indican que algunos directivos, técnicos y periodistas enfrentaron tiempos de espera mayores a lo habitual para la tramitación de sus solicitudes, llegando incluso a casos de deportación, como ocurrió con Irak.
Las autoridades estadounidenses retuvieron durante varias horas al fotógrafo oficial de la selección iraquí, Talal Salah, sometiéndolo a un exhaustivo interrogatorio antes de impedirle la entrada y deportarlo, mientras que casi todos los demás miembros de la delegación lograron ingresar. La diplomacia iraquí continúa investigando las razones detrás de esta decisión.
Los casos de las delegaciones árabes muestran una experiencia heterogénea en el proceso de visados. Algunas solicitudes vinculadas a equipos deportivos recibieron facilidades y agilización relativa, mientras que otras sufrieron demoras o controles adicionales sin un patrón claro.
El periodista iraquí Hussam al-Din al-Douri comentó: "Creo que los retrasos en la concesión de visas o la negación de entrada a algunos miembros de las selecciones distorsionan la imagen del torneo y complican considerablemente los preparativos de los equipos".
Agregó que las selecciones necesitan llegar en fechas específicas para cumplir con sus programas de entrenamiento y preparación para los partidos, y cualquier demora o retención afecta su disposición.
Al-Douri señaló que "es legítimo que cualquier país implemente medidas de seguridad necesarias, pero cuando se trata de jugadores, directivos y árbitros que participan en el evento futbolístico más grande del mundo, todos los trámites deberían haberse completado mucho antes del inicio del torneo para evitar que los equipos sufran y se presenten problemas organizativos que afectan la imagen del evento".
Esta disparidad ha generado dudas sobre la uniformidad de los criterios aplicados en la gestión de las solicitudes, especialmente en un evento global que debería garantizar un acceso equitativo a todos los participantes bajo condiciones iguales.
Aunque Estados Unidos sostiene que las medidas forman parte de un sistema de seguridad y organización estricto y no discriminatorio, críticos advierten que las diferencias en la velocidad de procesamiento y el nivel de escrutinio crean una brecha práctica en el "derecho de acceso" al torneo.
A pesar del descontento entre algunos aficionados árabes a quienes se les negó la visa para entrar a Estados Unidos, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) ha intervenido para intentar mitigar esta controversia.
En coordinación con las autoridades estadounidenses, la FIFA implementó una serie de medidas para facilitar la entrada de los poseedores de entradas y las delegaciones vinculadas al torneo, destacando el lanzamiento del sistema de citas prioritarias denominado "FIFA PASS".
Este sistema busca acelerar la programación de entrevistas para la obtención de visados de los aficionados que adquirieron entradas oficiales. Asimismo, la FIFA estableció canales de comunicación directa con el Departamento de Estado estadounidense para agilizar la tramitación de los expedientes de jugadores y miembros oficiales, asegurando que tengan prioridad en los procedimientos consulares.
Sin embargo, algunos críticos consideran que esta iniciativa de la FIFA representa solo una "facilitación administrativa" y no implica un cambio sustancial en las normas de ingreso, lo que mantiene vigente el debate sobre la capacidad de la FIFA para garantizar un "acceso global equitativo" al Mundial.