Copa Mundial 2026
Jude Bellingham fue clave en la victoria de Inglaterra sobre México en el Azteca, destacando con dos goles y una actuación decisiva en el Mundial.

Cuando Jordan Pickford despejó otro centro mexicano y el árbitro australiano pitó el final del encuentro, Jude Bellingham cayó al suelo dentro del área inglesa, exhausto y golpeado. En ocasiones, las reacciones del mediocampista del Real Madrid pueden parecer exageradas, pero en esta ocasión reflejaban el desgaste físico y emocional vivido.
El escenario no podía ser más imponente: el estadio más emblemático de la Copa Mundial. Inglaterra enfrentaba a los coanfitriones en el casi inexpugnable Azteca, situado a 7.200 metros de altitud, donde Bellingham no tuvo un solo respiro y parecía literalmente sin aire.
El mediocampista ofensivo de Inglaterra fue quien más destacó durante el partido del domingo. No solo por sus goles, que fueron brillantes, sino también por sus entradas decisivas, su capacidad para mantener la posesión, su esfuerzo sin balón, sus gritos para motivar a sus compañeros y su agilidad con los pies.
Antes del encuentro, mientras la cámara mostraba a Bellingham bajo la lluvia durante el calentamiento, una pasada por su frente parecía anticipar los 90 minutos que estaban por venir. Su mensaje era claro: este iba a ser su momento.
Ya sea en su debut en El Clásico, en una final de la Champions League o en grandes torneos internacionales, nada saca lo mejor de Bellingham —que con apenas 23 años es el jugador más joven de Inglaterra en alcanzar 50 partidos— como los escenarios más grandes.
El Azteca, con truenos en el cielo y ruido ensordecedor en las gradas, se vivió más como un evento cultural que como un simple partido de fútbol. El retraso de una hora solo aumentó la espectacularidad, con vítores ensordecedores para los locales y abucheos atronadores para los visitantes.
Hay que recordar que México dominaba el juego tras media hora, pero una carrera de Declan Rice por el campo, un centro elevado de Bukayo Saka y un cabezazo en plancha de Bellingham pusieron a Inglaterra en ventaja.
En apariencia sencillo, pero la jugada clave fue el leve amague de Bellingham hacia el primer palo antes de cambiar al segundo, dejando atrás al marcador mexicano Roberto Alvarado y facilitando que el centro de Saka encontrara un espacio libre para el remate.
Tan solo 98 segundos después, Bellingham anotó su segundo gol. Inglaterra recuperó el balón desde el saque inicial, Bellingham asistió a Harry Kane, quien devolvió con precisión para que Bellingham, en su duelo con el tenaz Erik Lira, superara nuevamente a su rival.
El último jugador que había marcado dos goles en el extremo norte del Azteca en un partido de Inglaterra fue Diego Maradona en 1986.
Además, Bellingham tuvo otras jugadas destacadas: una entrada salvadora en el último minuto del primer tiempo, una carrera impresionante en el mediocampo superando a dos rivales antes de perder el control y un disparo audaz desde el medio campo que hizo retroceder al portero mexicano Raúl Rangel.
En el tiempo de descuento, incluso retener el balón durante un minuto en un córner fue suficiente para que Bellingham animara a los aficionados locales, un gesto que parece ser su favorito en este torneo.
La actuación de Bellingham fue magistral, una de las grandes exhibiciones de Inglaterra en una Copa Mundial, combinando habilidad suprema con una determinación inquebrantable. Resulta impensable que Thomas Tuchel lo hubiera dejado fuera de la convocatoria hace ocho meses. Al finalizar el partido, Bellingham corrió hacia Tuchel y ambos se fundieron en un abrazo, dejando atrás cualquier recuerdo de tensiones pasadas.
El entrenador alemán cuenta con las estrellas inglesas Bellingham y Kane, ambos goleadores en este encuentro, quienes compiten y se motivan mutuamente. Esta dupla ha hecho soñar a los aficionados de Inglaterra en Ciudad de México y en casa con la posibilidad de lograr algo especial este verano.
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