Copa Mundial 2026
Donald Trump llamó a Infantino para revertir la suspensión por tarjeta roja de un futbolista estadounidense en el Mundial 2026.

La FIFA autorizó al delantero estadounidense Folarin Balogun a jugar contra Bélgica en los octavos de final del Mundial 2026, pese a que había sido sancionado con tarjeta roja, lo que provocó protestas en Bélgica y un intenso debate sobre la posible influencia política en las decisiones del torneo. Informes revelaron que esta medida se tomó tras una llamada personal del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Balogun debía perderse el encuentro del lunes en Seattle frente a Bélgica, luego de haber sido expulsado con tarjeta roja directa por una falta sobre un defensa bosnio durante la victoria de Estados Unidos 2-0 sobre Bosnia y Herzegovina en los dieciseisavos de final.
Las normas de la FIFA establecen que una tarjeta roja directa conlleva automáticamente la suspensión por un partido, una sanción que no puede ser apelada por el equipo. Sin embargo, la FIFA anunció de manera inesperada la suspensión de la ejecución de la sanción por un año, sin ofrecer una explicación detallada.
Una fuente cercana confirmó que Trump contactó personalmente a Infantino la semana pasada para solicitar la revisión de la sanción impuesta al jugador. Tras el anuncio, el expresidente estadounidense agradeció a la FIFA en su plataforma "Truth Social" por "hacer lo correcto y corregir una gran injusticia".
La decisión de la FIFA generó un fuerte rechazo en Bélgica, donde la Real Federación Belga de Fútbol emitió un comunicado expresando su "asombro" ante una medida que "contradice directamente las regulaciones de la FIFA".
El organismo indicó que está evaluando "todas las opciones posibles" para "proteger los derechos legítimos de todos los equipos participantes y preservar los principios fundamentales del juego limpio".
El entrenador belga, el francés Rudi García, se mostró irónico en rueda de prensa al decir: "No sabía que el 5 de julio en el Mundial se había convertido en el 1 de abril, día de las bromas".
Agregó: "No defendemos solo al equipo o a la federación, sino al fútbol mismo, a su ética y a su integridad".
Por su parte, el portero belga Thibaut Courtois calificó la decisión como "algo sorprendente", señalando que anunciarla solo un día antes del partido privó al equipo de prepararse mentalmente de forma adecuada.
En contraste, el entorno estadounidense celebró la resolución. El entrenador del equipo de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, afirmó: "Es una decisión justa, porque lo ocurrido no merecía una tarjeta roja desde un principio".
Describió la sanción inicial como "demasiado severa" por un error involuntario y añadió: "No somos víctimas, pero tampoco somos los villanos aquí".
El jugador estadounidense Christian Pulisic sostuvo que la participación de Balogun "es un gran impulso" para el equipo antes del duelo con Bélgica.
Balogun es una de las figuras principales del conjunto estadounidense en el torneo, con tres goles anotados hasta el momento, y su ausencia habría sido un golpe para las aspiraciones del país anfitrión, que sueña con alcanzar los cuartos de final por primera vez desde el Mundial de 2002.
La FIFA fundamentó su decisión en el artículo 27 del código disciplinario, que permite convertir ciertas sanciones en suspensiones condicionales durante un periodo de prueba de un año, activándose la sanción si el jugador comete una infracción similar en ese lapso.
El caso de Balogun reavivó la memoria de varias intervenciones políticas controvertidas en la historia de la Copa del Mundo.
En el Mundial de 1934, el líder italiano Benito Mussolini utilizó el torneo para promover su régimen fascista, en medio de acusaciones de favoritismo arbitral hacia Italia, lo que llevó a la FIFA a suspender de por vida a dos árbitros.
En la edición de 1938, tras la anexión de Austria a la Alemania nazi, varios jugadores austriacos fueron obligados a jugar con la selección alemana y a realizar el saludo nazi, mientras que Italia mantuvo su título tras el famoso mensaje de Mussolini a sus jugadores: "Ganen o mueran".
Las sospechas de manipulación y presiones políticas también marcaron el Mundial de Argentina en 1978, cuando el equipo local accedió a la final tras una polémica victoria 6-0 sobre Perú.
En el Mundial de 1982, el jeque Fahd Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah irrumpió en el campo durante el partido entre Francia y Kuwait en protesta por un gol francés, incidente que terminó con la suspensión de por vida del árbitro.
La reciente llamada de Trump a Infantino añade un nuevo capítulo a la lista de influencias políticas que han marcado la historia de la Copa del Mundo, en un momento en que aumentan las dudas sobre la independencia de las decisiones deportivas y el alcance de la política en el fútbol, el deporte más popular del mundo.
Mientras el equipo estadounidense se prepara para enfrentar a Bélgica en un partido decisivo, la controversia generada por la decisión de la FIFA podría ir más allá de un solo encuentro y reabrir la antigua cuestión sobre hasta qué punto el fútbol puede mantenerse alejado de la política.
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