Cultura y sociedad
Un estudio revela que más de la mitad de los adultos LGBTQ+ en Massachusetts sufrieron inseguridad alimentaria en 2024, superando ampliamente a la población no identificada.

El acceso insuficiente a alimentos nutritivos y asequibles afecta de manera desproporcionada a la comunidad LGBTQ+ en el estado de Massachusetts. Un análisis reciente publicado en JAMA Network Open indica que el 54,9 % de los adultos pertenecientes a este grupo experimentaron inseguridad alimentaria durante 2024. Esta cifra contrasta significativamente con el 33,3 % registrado entre los adultos no LGBTQ+. Los investigadores observaron un incremento en esta problemática desde 2022 hasta 2024, manteniéndose la brecha incluso tras ajustar variables demográficas y socioeconómicas.
Los datos provienen de una encuesta estatal sobre acceso a alimentos realizada entre 2022 y 2024, con la participación de 9.174 adultos. Austin R. Waters, investigador principal del Centro de Excelencia en Salud LGBTQ+ del Instituto Harvard Pilgrim Health Care, señaló que las diferencias en ingresos y otros factores económicos no explican por completo la disparidad detectada. Esto sugiere la existencia de barreras adicionales que exponen a las personas LGBTQ+ a un mayor riesgo de carencia alimentaria. La investigación también examinó tendencias en el uso de bancos de alimentos y la participación en el Programa Suplementario de Asistencia Nutricional (SNAP).
A pesar del aumento en la necesidad de alimentos, el uso de programas de asistencia permaneció relativamente estable. Entre los adultos LGBTQ+ que no recurrieron a bancos de alimentos, las razones principales incluyeron el deseo de autosuficiencia, vergüenza, temor a que otros conocieran su situación y dificultades para acceder a información o servicios. Varios de estos obstáculos se intensificaron con el tiempo. Waters enfatizó la urgencia de diseñar soluciones junto a las comunidades LGBTQ+ que faciliten el acceso protegiendo la dignidad y evitando estigmatizar aún más a una población que ya enfrenta discriminación.
Los participantes propusieron medidas concretas para superar estas barreras logísticas y sociales. Las sugerencias incluyeron tarjetas de regalo para comestibles, entrega a domicilio, recogida en acera, pedidos en línea y asistencia específica para navegar el proceso de inscripción en SNAP. Brittany Charlton, profesora asociada de medicina poblacional en la Escuela de Medicina de Harvard y autora senior del estudio, subrayó que la asistencia alimentaria debe abordar tanto el estigma como los obstáculos prácticos que impiden el apoyo necesario. El trabajo contó con la colaboración del Greater Boston Food Bank y Mass General Brigham.
Los autores recomiendan que futuras intervenciones se desarrollen en asociación directa con las comunidades LGBTQ+ para garantizar servicios más inclusivos y adaptados a sus necesidades reales. Mientras los legisladores debaten cambios en los programas de asistencia y muchas familias enfrentan costos elevados de alimentos, los esfuerzos dirigidos a mejorar el acceso podrían reducir las disparidades históricas en seguridad alimentaria. El estudio destaca una inequidad persistente en salud pública que trasciende la mera estabilidad económica.



