Cultura y sociedad
Directora de Google explica por qué las mujeres aprovechan menos la inteligencia artificial
Kate Alice, directora de Google en Reino Unido e Irlanda, destaca la brecha de género en el uso profesional de la inteligencia artificial y la necesidad de formación equitativa.

Kate Alice, directora general de Google en Reino Unido e Irlanda, afirma que adaptarse al avance de la inteligencia artificial (IA) dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad profesional. A pesar de sus responsabilidades ejecutivas, Alice dedica tres horas semanales a probar las herramientas de IA desarrolladas por su empresa, subrayando que el aprendizaje continuo y la curiosidad son esenciales para mantener la competitividad en un mercado laboral en rápida transformación.
La ejecutiva señala que la tecnología evoluciona a un ritmo sin precedentes, lo que obliga a empleados y altos directivos a adquirir nuevas habilidades constantemente, sin limitarse a las experiencias tradicionales. Aunque la IA está ampliamente difundida en Reino Unido, datos recientes evidencian una disparidad significativa en su aprovechamiento entre hombres y mujeres.
Mientras aproximadamente el 75% de los británicos utiliza herramientas de inteligencia artificial en distintos grados, solo el 15% las emplea de manera profesional y avanzada, predominando los hombres en este último grupo. Esta brecha es aún más marcada en mujeres mayores de 55 años, de las cuales solo un 4% posee habilidades avanzadas en IA, y cerca de una cuarta parte admite no saber cómo comenzar a aprender sobre estas tecnologías.
Alice atribuye esta diferencia no a la capacidad técnica, sino a la confianza. Explica que muchas mujeres tienden a mostrarse reticentes a usar herramientas de IA en el entorno laboral sin una aprobación explícita, mientras que los hombres suelen estar más dispuestos a experimentar y explorar sus posibilidades.
La directora de Google destaca que la inteligencia artificial no se limita al análisis de datos o a la realización de tareas profesionales, sino que forma parte de la vida cotidiana. Relata que utiliza estas tecnologías en su hogar en el norte de Londres para identificar plantas y conocer sus necesidades y cuidados, señalando que estas aplicaciones sencillas reflejan el amplio potencial que la tecnología puede ofrecer a las personas.
Promover esta cultura en todos los sectores sociales es, según Alice, un factor clave para aumentar la productividad y mejorar la calidad de vida, más allá del desarrollo del entorno laboral. Asimismo, enfatiza que reducir la brecha en el uso de la IA entre distintos grupos es una prioridad económica y no solo un asunto tecnológico.
De acuerdo con sus estimaciones, aproximadamente el 85% de la población aún no aprovecha plenamente las capacidades de estas herramientas, lo que limita las oportunidades de crecimiento y productividad en la economía británica. Por ello, sostiene que es necesario garantizar igualdad de acceso a la formación y capacitación para todos, sin importar edad, género o ubicación geográfica.
Alice considera que Reino Unido cuenta con los elementos necesarios para posicionarse como uno de los países líderes en inteligencia artificial a nivel mundial, gracias a sus universidades prestigiosas, un sector de investigación avanzado y una sólida base de startups y emprendedores. Sin embargo, advierte que la competencia global exige acelerar la adopción tecnológica, especialmente frente a países como Singapur.
En este sentido, insta a ampliar los programas de formación en las instituciones gubernamentales, señalando que cerca de la mitad de los empleados del sector público británico no ha recibido aún capacitación básica en inteligencia artificial. Esto representa una oportunidad para mejorar la eficiencia de los servicios públicos mediante el desarrollo de habilidades digitales.
Estas declaraciones surgen en un momento en que en Reino Unido se debate el futuro de las empresas tecnológicas locales, en particular de DeepMind, filial de Google y uno de los principales centros de investigación en inteligencia artificial a nivel mundial. Ante las preocupaciones sobre la transferencia de startups británicas a manos extranjeras, Alice reafirma el compromiso a largo plazo de Google con el mercado británico, destacando las inversiones significativas realizadas en los últimos años, la apertura de nuevas oficinas y el fortalecimiento de sus actividades de investigación en el país.
Respecto a los temores vinculados a la pérdida de empleos o la disminución de la calidad del contenido con la expansión de la inteligencia artificial, Alice sostiene que la tecnología transformará la naturaleza del trabajo más que eliminarlo. Compara la situación actual con las transformaciones provocadas por la llegada de internet y la aviación, donde algunos empleos desaparecieron pero surgieron otros nuevos.
La ejecutiva concluye que el verdadero desafío no es resistirse a la inteligencia artificial, sino utilizarla para potenciar la creatividad humana y preservar el valor humano, invirtiendo en el desarrollo de las competencias de los trabajadores para que puedan aprovechar las oportunidades que ofrece la revolución digital.
Finalmente, Alice subraya que el futuro del Reino Unido en inteligencia artificial dependerá no solo de la rapidez en adoptar nuevas tecnologías, sino también de la capacidad del país para asegurar que sus beneficios alcancen a todos los sectores de la sociedad. El fortalecimiento de las habilidades digitales, la reducción de las brechas de género y generacionales, y el mantenimiento de un entorno innovador para las empresas británicas serán factores determinantes en la posición del Reino Unido en la carrera global por la inteligencia artificial en los próximos años.
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