Cultura y sociedad
El peso invisible de liderar sin red de apoyo
Jennifer R. Jones-Damis explora la soledad directiva y ofrece estrategias para cuidar al líder detrás del cargo.

La dirección suele ser una experiencia solitaria, especialmente cuando un número creciente de personas depende de las respuestas y la estabilidad que aporta quien ocupa el puesto. El autocuidado no debe reservarse exclusivamente para periodos vacacionales, sino integrarse en la forma cotidiana de vivir y ejercer el liderazgo. Los responsables necesitan contar con individuos que los conozcan más allá de sus títulos, logros profesionales o responsabilidades institucionales.
La paradoja de la responsabilidad directiva
Jennifer R. Jones-Damis, Psy.D., compartió esta perspectiva tras interactuar con jefes de probation en California. La conversación se centró inicialmente en el duelo por el fallecimiento repentino de un colega, pero arrancó invitando a los presentes a completar la frase: “Sabes que eres jefe cuando…”. Esta dinámica permitió compartir vivencias comunes y reveló un patrón recurrente: cuanto mayor es la jerarquía alcanzada, menos personas quedan disponibles para solicitar ayuda personal.
Como primera directora negra del Programa de Asistencia para Consejería, Alcohol y Otras Drogas y Servicios Psiquiátricos (CAPS) de la Universidad Rutgers, dirige un equipo de casi 60 personas. Aunque intenta aplanar la estructura jerárquica y distribuir el poder, reconoce que ante recortes presupuestarios o decisiones difíciles debe actuar como fuerza estabilizadora. La fortaleza que proyecta tiene un coste real, algo que tanto ella como su entorno suelen olvidar.
Carga emocional y aislamiento profesional
El trabajo implica gestionar emociones propias mientras se apoya a otros en el manejo de las suyas. Es posible no estar bien internamente y aun así dirigir reuniones o atender a quienes esperan fuera del despacho. La visibilidad aumenta con el ascenso; cada palabra, decisión o expresión facial es interpretada por terceros. La falta de gracia hacia uno mismo se agrava porque el entorno rara vez la concede.
El aislamiento constituye otro factor crítico. Temas como confidencialidad laboral, incertidumbre organizativa o decisiones complejas no pueden discutirse abiertamente. Esto genera una paradoja: a mayor dependencia externa, menor capacidad interna de apoyarse en otros. ¿Quién sostiene a quien sostiene a todos?
Revisión de la mochila invisible
Durante la sesión, se examinó qué contiene la “mochila” simbólica que cada líder carga. En ella acumulan crisis, pérdidas y responsabilidades que incrementan el peso con el paso de los años. La autora cuestiona qué elementos pertenecen realmente al individuo y cuáles deberían corresponder a otras partes. Muchos de los talleres impartidos reflejan necesidades personales no atendidas previamente.
Existe una falsa creencia de que el autocuidado equivale únicamente a escapadas o tratamientos spa. Si todo el plan de bienestar depende de alejarse de la vida diaria, resulta insuficiente, pues eventualmente hay que regresar. En su libro Healer, Heal Thyself, define el bienestar psicológico como parte integral del desempeño sostenible, no como recompensa post-supervivencia. Debe funcionar un martes ordinario, no solo durante los días de ausencia programada.
Estrategias para un liderazgo sostenible
Para recuperar equilibrio, es vital identificar qué restaura genuinamente la identidad propia, más allá de expectativas externas de bienestar. Proteger espacios personales, como el sueño, el ejercicio o momentos de desconexión total, requiere intencionalidad. Reconocer señales tempranas de malestar, como impaciencia o retraimiento, permite intervenir antes del colapso.
Conectar con personas que valoren al individuo por encima del cargo es esencial. La autora destaca el valor de grupos de pares, como directores de centros de consejería de la Big Ten, y amistades antiguas previas a los títulos académicos. Tener alguien que pregunte cómo estás sin exigir inmediatamente algo a cambio marca la diferencia.
Los líderes elaboran planes operativos, de sucesión y estratégicos, pero raramente diseñan uno para sí mismos. No necesita ser complejo: basta con detectar alertas iniciales, definir fuentes de recuperación, establecer límites y comprometerse a un cambio concreto en treinta días. El objetivo no es cargar mejor el peso ni negarlo, sino reconocerlo, comprender su impacto y encontrar lugares donde depositarlo parcialmente. Detrás del cargo está la persona, y merece cuidado.
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