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Los glúteos, la clave para medir el envejecimiento

Expertos en movilidad evalúan la salud de los adultos mayores observando la fuerza y estabilidad de sus glúteos.

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Los glúteos, la clave para medir el envejecimiento
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Mientras muchas personas buscan señales evidentes de vejez como canas o líneas faciales, los especialistas en rehabilitación física centran su atención en una zona específica: los glúteos. Estos profesionales analizan si dicha musculatura permite a los pacientes levantarse con estabilidad desde una silla. Los datos indican que más de uno de cada cuatro estadounidenses mayores de 65 años sufre caídas anuales, aunque menos de la mitad informa al médico. Para muchos, estos incidentes marcan el inicio de cambios en la fuerza, el equilibrio o la movilidad.

El motor de la independencia

Scott McAfee, fisioterapeuta ortopédico, describe las piernas como "el motor de la independencia". Esta estructura muscular impulsa el cuerpo hacia arriba desde una silla, estabiliza durante los cambios de peso y mantiene la verticalidad en movimiento. Un estudio publicado en 2014 en BMC Geriatrics comparó a 58 adultos mayores de 65 años que habían sufrido caídas en el último año con quienes no lo hicieron. Aunque se detectaron cambios musculares en todo el tren inferior, los glúteos resultaron los más afectados. En el grupo de personas con caídas, la grasa del glúteo mayor duplicaba la de quienes no habían caído, lo que podría explicar un peor equilibrio y mayor riesgo de accidentes.

Pruebas de evaluación funcional

Para verificar la capacidad muscular, McAfee emplea la prueba de sentadilla en silla durante 30 segundos. El paciente debe cruzar los brazos y levantarse y sentarse tantas veces como sea posible en medio minuto. El terapeuta observa tanto la cantidad de repeticiones como la técnica. Una mujer de 62 años en forma puede completar 18 repeticiones, mientras que hacer solo 9 o 10 sugiere un aumento del riesgo de caída. Si el individuo necesita impulsarse con los muslos o los reposabrazos, la puntuación es cero, indicando alto riesgo automáticamente. La fase de descenso también importa: un movimiento controlado demuestra fortaleza, mientras que caer los últimos centímetros revela fallos en los músculos desaceleradores.

Análisis biomecánico detallado

Priyank Patel, quiropráctico en Brooklyn, examina el tronco y las caderas durante la subida. Si el torso se inclina mucho hacia adelante para generar impulso, indica que cuádriceps y glúteos no producen suficiente fuerza propia. La asimetría es otro factor crítico; una cadera que sube antes que la otra o una rodilla que se desvía hacia adentro requiere investigación profunda. Austin Misiura, otro fisioterapeuta ortopédico, complementa esto con pruebas de suelo y equilibrio unilateral. A diferencia de la silla, levantarse del suelo sin manos exige movilidad real, componente ausente en otras pruebas estandarizadas donde todos pueden estar sentados o de pie sin revelar limitaciones.

Señales de deterioro en la marcha

Las pruebas superan la simple observación de la marcha, ya que las personas modifican su caminar cuando saben que están siendo evaluadas. Misiura señala que los clientes evitan el suelo o requieren ayuda inmediata, mostrando una marcha arrastrada y lenta cerca del piso. Dr. Alexander Acosta, consultor médico de SonderCare, destaca que girar carga momentáneamente una pierna, revelando equilibrio y fuerza reales que un paciente enfermo no puede disimular. Acosta cuenta los pasos necesarios para dar media vuelta: los adultos sanos suelen usar tres o cuatro. Necesitar cinco o más, o apoyarse en paredes o sillas, alerta sobre problemas significativos. La diferencia entre cuatro y seis pasos es evidente para quien sabe qué observar.

Rutinas caseras de autoevaluación

Los expertos recomiendan realizar estas pruebas en casa con precaución, deteniéndose si hay mareos. Primero, intente la sentadilla en silla por 30 segundos. Según los CDC, un hombre de unos 60 años debería lograr al menos 14 repeticiones y una mujer 12, cifras que disminuyen por década. Observe si usa los brazos para subir o si controla la bajada. Segundo, levántese del suelo sin usar manos ni muebles si es seguro. Tercero, mantenga el equilibrio sobre una pierna con los ojos abiertos durante 10 segundos por lado; perderlo pronto es señal de alarma. Cuarto, gire completamente contando los pasos; idealmente tres o cuatro. Más de cinco o buscar apoyo indica riesgo.

Un resultado bajo no debe desanimar, pues el músculo responde al entrenamiento a cualquier edad. McAfee sugiere verlo como un incentivo para consultar a un fisioterapeuta. A diferencia de las canas o las arrugas, la musculatura que permite levantarse, moverse y girar sí mejora con ejercicio dirigido.

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