Cultura y sociedad
El gobierno ruso prepara medidas urgentes ante el aumento de ataques, permitiendo a las autoridades locales regular poblaciones de osos pardos.

La administración del viceprimer ministro Dmitry Patrúshev ha confirmado que el Ejecutivo está elaborando un paquete de acciones para responder al incremento en los incidentes con osos. La iniciativa busca garantizar una convivencia segura entre humanos y fauna silvestre, preservando simultáneamente el equilibrio ecológico necesario.
Según declaraciones atribuidas a Patrúshev, el crecimiento de las manadas de osos ha traído consigo más problemas, lo que exige la adopción de medidas sistemáticas. En este marco, el gobierno considera actualmente varios pasos prioritarios para abordar la situación.
Las cifras oficiales de monitoreo indican que la cantidad de osos pardos se ha duplicado más de dos veces en los últimos treinta años, alcanzando aproximadamente 300.000 ejemplares. Los registros más recientes de ataques por parte de estos depredadores se han concentrado en el territorio de Primorsky y Krasnoyarsk, ubicados en el Lejano Oriente ruso, así como en la provincia de Irkutsk, al este de Siberia.
Entre las acciones previstas, el gobierno evaluará la posibilidad de retirar al oso pardo de la lista de especies con poblaciones limitadas. Asimismo, se establecerán estándares básicos para determinar la densidad adecuada de osos en cada región específica.
Otro punto clave es la transferencia de facultades adicionales a las autoridades locales, permitiéndoles tomar decisiones urgentes para regular las poblaciones animales. También se definirá un listado de zonas que requerirán financiación extra para llevar a cabo estos controles de población.
Desde agosto del año pasado, los osos han salido de los bosques con mayor frecuencia. La mayoría de estos casos se documentaron en el territorio de Krasnoyarsk, las repúblicas de Buriatia y Jakasia, la provincia de Irkutsk, las repúblicas de Tuvá y Altái, y los territorios de Kuzbass y Sajalín.
La escasez de alimento obliga a los animales a buscar comida cerca de asentamientos humanos, lo que en ocasiones deriva en agresiones contra las personas. De acuerdo con los datos más actualizados, desde la primavera pasada, 22 individuos han perdido la vida debido a ataques de depredadores.



