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El fútbol contemporáneo está experimentando una transformación estructural en la identidad del "lateral", pasando de ser un "elemento complementario" cuyo papel se limitaba a la cobertura defensiva, a ser un "motor táctico" que decide el destino de los partidos. Sin embargo, este brillo ofensivo, encarnado por jugadores como <strong>João Cancelo</strong> y <strong>Marcos Alonso</strong>, ha ido en detrimento de las "artes defensivas clásicas", lo que ha provocado la aparición de lagunas defensivas que han debilitado los sistemas defensivos de muchos grandes clubes.

El fútbol contemporáneo está experimentando una transformación estructural en la identidad del "lateral", pasando de ser un "elemento complementario" cuyo papel se limitaba a la cobertura defensiva, a ser un "motor táctico" que decide el destino de los partidos. Sin embargo, este brillo ofensivo, encarnado por jugadores como João Cancelo y Marcos Alonso, ha ido en detrimento de las "artes defensivas clásicas", lo que ha provocado la aparición de lagunas defensivas que han debilitado los sistemas defensivos de muchos grandes clubes.
Aquí tienen un análisis extenso y completo sobre cómo la "fiebre ofensiva" ha erosionado el legado de la defensa clásica:
Antiguamente, el lateral era el jugador que "no tenía la habilidad suficiente para ser extremo, ni la fuerza suficiente para ser central". Su misión se limitaba a la marcación pegajosa y a evitar los centros. Pero la genética brasileña lo cambió todo:
La escuela de la samba (1970): Carlos Alberto Torres presentó el modelo de lateral goleador, inspirando a generaciones posteriores como Cafu (el lateral volador) y Roberto Carlos, quien redefinió al lateral izquierdo como una fuerza de ataque desde la distancia.
La disciplina europea: En contraste, Europa presentó modelos equilibrados como Paolo Maldini, quien consideraba que "un tackle es una admisión de un error de posicionamiento", lo que estableció el concepto de defender con inteligencia y posición en lugar de con ímpetu físico.
Hoy en día, el lateral ya no es solo un jugador que corre por la banda, sino que se ha convertido en un "engranaje" en el corazón del sistema ofensivo gracias a dos filosofías de entrenamiento diferentes:
Una innovación de Pep Guardiola que convirtió a João Cancelo en un mediapunta retrasado. En lugar de permanecer en la banda, el lateral se adentra en el campo para crear una superioridad numérica en el centro del campo, lo que otorga al equipo un control absoluto del balón, pero deja los flancos completamente "expuestos" en caso de pérdida de balón (Transitions).
El modelo de Jürgen Klopp con Arnold y Robertson. Aquí, el lateral es la principal fuente de creación de oportunidades a través de centros precisos y pases diagonales. Arnold, por ejemplo, posee la visión de un creador de juego (un número 10) pero desde la posición de lateral derecho, lo que le ha permitido batir récords históricos de asistencias.
El énfasis excesivo en los roles ofensivos ha "aplanado" las habilidades defensivas básicas de la nueva generación, y han surgido varios problemas tácticos y técnicos:
Un jugador como Marcos Alonso ha enfrentado críticas constantes a pesar de su impresionante registro goleador. La razón se debe a la "lentitud en la transición". Cuando el lateral avanza al área rival, el repliegue de 70 metros al perder el balón se vuelve agotador física y mentalmente, creando vastos espacios a su espalda que son aprovechados por los delanteros rápidos.
Los defensores clásicos dominaban el arte de "dirigir" al atacante con su cuerpo hacia zonas no peligrosas. Hoy en día, muchos laterales ofensivos carecen de esta habilidad; defienden "mirando" o solo confían en su velocidad para compensar su mal posicionamiento, lo que falla ante atacantes inteligentes.
Hoy en día, los grandes equipos atacan con 5 jugadores y dejan solo 2 o 3 atrás. Esta aventura obliga al lateral a desempeñar roles complejos. Y cuando el "contra-pressing" (Counter-pressing) falla, los centrales se encuentran en un enfrentamiento "suicida" con los contraataques del rival debido a la ausencia de los laterales en sus posiciones originales.
Los informes de StatsBomb confirman que la posición de lateral es la que exige el mayor esfuerzo físico. El jugador debe:
Correr distancias que superan los 11 km en un partido.
Realizar "sprints" (Sprints) de alta intensidad en cada subida y ataque.
Mantener la concentración mental para tomar decisiones: ¿Cuándo subo? ¿Cuándo cubro?
Este agotamiento acumulativo conduce inevitablemente a "errores de concentración". Un defensor que ha gastado su energía en un centro ofensivo no tendrá la misma claridad mental para evitar un regate de un extremo rival en el minuto 80.
A pesar del dominio de la tendencia ofensiva, los entrenadores siguen soñando con el jugador que combine ambos mundos:
Kyle Walker: Es considerado el modelo más cercano al equilibrio; gracias a su velocidad "extraordinaria", puede compensar un mal posicionamiento ofensivo y regresar para cerrar espacios.
Ashley Cole: Se le pone como ejemplo como uno de los últimos laterales completos que detuvo a los extremos más temibles (como Cristiano Ronaldo) y, al mismo tiempo, aportó contribuciones ofensivas efectivas.
El fútbol moderno ha sacrificado la "solidez de las bandas" en aras de la "abundancia de goles". Y mientras disfrutamos de los pases de Arnold y la habilidad de Cancelo, la nostalgia persiste por defensores de la talla de Maldini y Zanetti, quienes hacían que penetrar por las bandas fuera una "misión imposible". El próximo desafío para los entrenadores seguirá siendo cómo restaurar el prestigio de la defensa sin perder la creatividad del ataque.



