Economía
La inflación núcleo en Japón alcanzó el 2,4% interanual en septiembre, superando la meta del Banco de Japón y reflejando presiones por IA y tipo de cambio.

Los datos oficiales revelan que la inflación subyacente en Japón ha rebasado las expectativas del Banco de Japón. El indicador que excluye alimentos frescos y combustible, considerado por la autoridad monetaria como el mejor termómetro de las presiones de precios impulsadas por la demanda, se situó en un 2,4% interanual durante septiembre. Esta cifra representa un aceleración notable respecto al 1,9% registrado en agosto.
En paralelo, el índice de precios al consumo básico, que sí incorpora los costes energéticos pero descarta los alimentos perecederos volátiles, creció un 2,1% anual en el mismo periodo. Este resultado coincide con el consenso del mercado y supera el incremento del 1,7% observado el mes anterior. La divergencia entre ambos indicadores subraya la complejidad de la dinámica inflacionaria actual en la tercera economía asiática.
Varios elementos han debilitado el impacto de los subsidios gubernamentales vinculados a la energía. Entre ellos destaca el encarecimiento de los combustibles derivado de la prolongación del conflicto en Oriente Medio. Asimismo, la depreciación del yen ha elevado significativamente el coste de las importaciones, mientras que la fuerte demanda asociada a la inteligencia artificial ejerce una presión adicional sobre los precios generales.
Tras la subida de tipos ejecutada el pasado mes, el Banco de Japón tiene previsto mantener su postura inalterada la próxima semana. No obstante, fuentes consultadas por Reuters indican que la institución podría revisar al alza sus proyecciones de inflación. De confirmarse esta tendencia, señalaría una disposición a continuar incrementando los costes de financiación, que aún permanecen en niveles bajos según los estándares históricos.



