Economía
La agencia Fitch ratificó la calificación crediticia de Egipto en "B", resaltando la fortaleza de sus reservas y la capacidad del tipo de cambio flexible para absorber choques externos.

La agencia de calificación crediticia Fitch ha confirmado la nota soberana de Egipto en el nivel "B". En su análisis, la entidad subraya la notable resistencia que ha demostrado la política de tipo de cambio flexible del país norteafricano frente a las recientes turbulencias internacionales.
Los datos más recientes reflejan una mejora sustancial en los indicadores de liquidez externa. Durante los primeros ocho meses de 2026, las reservas internacionales totales de Egipto experimentaron un incremento aproximado de 5.500 millones de dólares, alcanzando así los 54.400 millones de dólares.
Asimismo, los activos netos extranjeros del Banco Central se situaron en 19.000 millones de dólares durante agosto, lo que representa una subida cercana a los 5.600 millones de dólares. Por su parte, los activos netos extranjeros del sector bancario permanecieron estables en torno a los 12.600 millones de dólares. Según Fitch, este desempeño evidencia la capacidad egipcia para cubrir déficits en la cuenta corriente mediante flujos de inversión extranjera directa y préstamos externos.
El conflicto entre Irán e Israel sirvió como un test real para la flexibilidad cambiaria. Las tensiones geopolíticas provocaron la salida de más de 6.000 millones de dólares en inversiones extranjeras de deuda pública, generando una depreciación de la libra egipcia superior al 14% frente al dólar estadounidense.
No obstante, las autoridades no recurrieron a restricciones en la conversión de divisas ni realizaron intervenciones masivas para sostener la moneda local. Esta postura reforzó la credibilidad de la política monetaria. La mayor parte de la caída inicial fue compensada posteriormente gracias al retorno de los flujos de capital.
La economía mantuvo su impulso, acelerando el crecimiento hasta el 5,1% durante el ejercicio fiscal 2025-2026. Este avance estuvo impulsado principalmente por el turismo, las industrias orientadas a la exportación y el consumo interno.
Para el periodo 2026-2027, se proyecta una moderación del ritmo expansivo hacia el 4,7%, debido a una desaceleración en la inversión y al impacto de la inflación sobre el gasto de los hogares.
Se espera que el déficit de la cuenta corriente aumente hasta representar el 5,1% del PIB en 2025-2026, frente al 4,2% registrado el año anterior. El principal factor detrás de este deterioro es el encarecimiento de la factura energética y el debilitamiento de la balanza comercial, aunque estos efectos fueron parcialmente mitigados por un aumento del 10% en ingresos turísticos y del 18% en remesas laborales.
En cuanto a la inflación, el conflicto regional elevó los costes del petróleo, gas y bienes básicos. Se estima que la tasa media será del 12,3% en 2026-2027, superior al 11,6% de los dos ejercicios previos. Sin embargo, esta presión se considera temporal; se anticipa que los precios vuelvan a descender por debajo del 10% en 2027-2028, apoyados por la flexibilidad cambiaria y una política monetaria restrictiva.
A pesar de la finalización prevista del programa de Facilidades Extendidas y del Mecanismo de Resiliencia y Sostenibilidad con el Fondo Monetario Internacional en noviembre de 2026, Fitch no anticipa cambios drásticos en la orientación económica.
Se prevé que el gobierno mantenga tasas de interés reales positivas, conserve superávits primarios y preserve la flexibilidad del tipo de cambio. Además, se espera que continúe el apoyo financiero de otras instituciones multilaterales, incluyendo al Banco Mundial y a la Unión Europea.



