Economía
Los precios del petróleo disminuyen después del acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hezbolá en Líbano, mientras persisten incertidumbres sobre las negociaciones nucleares con Irán.

Los precios del petróleo registraron una caída tras el anuncio de un acuerdo para un alto el fuego entre Israel y la milicia de Hezbolá en Líbano, que entró en vigor a las cuatro de la tarde, hora local, este viernes, según informó la cadena CNBC citando a un funcionario estadounidense.
Las futuras del crudo Brent, referente internacional, bajaron un 0,4 % hasta situarse en 79,47 dólares por barril, perdiendo las ganancias previas. Por su parte, los futuros del crudo West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos descendieron un 0,1 %, hasta 76,49 dólares por barril, encaminándose a registrar una pérdida semanal cercana al 8 %.
La caída en los precios se produjo horas después de la cancelación de una ronda de conversaciones prevista en Suiza entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear iraní. Según Bloomberg, esta situación refleja la persistencia de la incertidumbre respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo duradero.
Aunque no se ha aclarado el motivo del aplazamiento de las negociaciones, algunos observadores lo relacionan con la reanudación de los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá en el sur de Líbano.
El vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, indicó que más de 12 millones de barriles de petróleo cruzaron el estrecho de Ormuz durante la noche y añadió que Irán no atacó ningún buque por segunda noche consecutiva, señalando que Teherán "hasta ahora cumple con sus compromisos".
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) alertó que las reservas de petróleo en las principales economías se encaminan a sus niveles más bajos en más de dos décadas, debido a un rápido agotamiento de las existencias globales provocado por las interrupciones en el suministro vinculadas a la guerra en Irán y la reducción del flujo de crudo a través del estrecho de Ormuz.
Tamas Varga, analista de PVM Oil Associates, declaró a CNBC que la reapertura condicional del estrecho de Ormuz, junto con la suspensión del estado de fuerza mayor en Kuwait y el levantamiento de algunas restricciones marítimas, ha contribuido a calmar los temores en los mercados. Añadió que los inversores consideran que la ola de incertidumbre que llevó los precios por encima de los 120 dólares por barril ha concluido.
Los precios del petróleo aumentaron bruscamente tras el estallido de enfrentamientos en febrero de 2026 entre Estados Unidos e Israel por un lado, e Irán por otro, lo que provocó el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de crudo. En algunas sesiones, los precios superaron los 120 dólares por barril.
En abril de 2026 se alcanzó una tregua entre Washington y Teherán, aunque esta ha sido puesta a prueba en varias ocasiones debido a acusaciones mutuas de incumplimiento, mientras las operaciones israelíes en Líbano continuaron aumentando las tensiones.
En junio, el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente iraní Masud Bezhkian firmaron un memorando de entendimiento para reabrir el estrecho de Ormuz durante 60 días sin tarifas, además de iniciar negociaciones más amplias sobre el programa nuclear iraní.
El rápido descenso en las importaciones chinas de crudo ha limitado el aumento de los precios desde el inicio del conflicto iraní, aunque los analistas advierten que será necesario un incremento de los precios para que el mercado recupere su equilibrio progresivamente.
Gotaro Tamura, director ejecutivo de la empresa japonesa MOL, advirtió que las compañías navieras mantienen reservas para retomar plenamente el tránsito por el estrecho, señalando que el sector espera una estabilización práctica antes de reanudar las operaciones con normalidad.
En cuanto a las previsiones, el banco Goldman Sachs redujo su estimación para el precio del crudo Brent a 80 dólares por barril en el cuarto trimestre de 2026 y a un promedio de 75 dólares para 2027. Estimaciones similares de Morgan Stanley y Citi Group apuntan a expectativas más conservadoras, en un contexto de disminución gradual de los riesgos geopolíticos en los mercados.



