Economía
Revelan que Reino Unido mueve 325.000 millones en fondos ilícitos cada año
Un informe británico calcula que más de 325.000 millones de libras de dinero sucio circulan anualmente en Reino Unido, con implicaciones para la economía y la regulación financiera.

Un reporte publicado por un diario británico expone que al menos 325.000 millones de libras esterlinas de fondos ilícitos transitan anualmente por Reino Unido. Esta cifra, basada en investigaciones de la organización benéfica Finance Innovation Lab, genera preocupación sobre el financiamiento de organismos de investigación estatales y la estrategia gubernamental para ampliar el uso de activos digitales.
Según el informe, esta cantidad representa más del 10% del producto interior bruto del país e incluye recursos ilegales vinculados a delitos financieros, lavado de dinero, corrupción, comercio ilegal y evasión fiscal. Si se consideran los territorios bajo soberanía británica y las dependencias de ultramar, como Jersey y las Islas Caimán, el monto anual supera los 788.000 millones de libras.
Este estudio se considera la primera evaluación integral del volumen de flujos financieros ilícitos relacionados con Reino Unido. Los datos transfronterizos sobre evasión fiscal y delitos económicos evidencian el papel internacional del país como un centro global para el dinero sucio procedente de diversas regiones.
Las cifras se difundieron en un momento en que el gobierno británico decidió posponer la “Cumbre sobre financiación ilícita”, inicialmente programada para los días 23 y 24 de junio, hasta diciembre.
Impacto económico y llamado a la regulación financiera
La organización benéfica instó a los ministros del Partido Laborista a “ejercer liderazgo” enfrentando el rol del Reino Unido en facilitar delitos económicos y evasión fiscal. Uno de los autores del informe, Jesse Griffiths, señaló que, aunque Rachel Reeves describió el sector financiero británico como la “joya de la corona” de la economía, el reporte revela que con frecuencia desempeña un papel clave en el apoyo a flujos ilícitos que dañan la economía, desvían fondos de servicios públicos y sostienen actividades criminales.
Griffiths agregó que comprender la magnitud real de este fenómeno es fundamental para asegurar que el sistema financiero funcione en beneficio de la sociedad y no en su perjuicio.
Preocupaciones sobre activos digitales y paraísos fiscales
El informe advierte sobre la intención gubernamental de convertir Londres en un centro mundial para activos digitales criptográficos, una iniciativa influida parcialmente por la promoción entusiasta de la administración Trump hacia las criptomonedas alternativas. Sin embargo, estas monedas están cada vez más asociadas al lavado de dinero y transacciones ocultas en el mercado.
El documento señala que el papel global del Reino Unido como centro financiero aporta beneficios económicos, pero también atrae actividades criminales, corrupción y evasión fiscal que socavan la integridad nacional, distorsionan los mercados y erosionan la confianza pública. En este contexto, las políticas para convertir a Londres en un núcleo de activos criptográficos podrían agravar esta situación.
Además, se reclama una campaña rigurosa contra los paraísos fiscales vinculados al Reino Unido, incluyendo la exigencia de transparencia total sobre los verdaderos propietarios de empresas ficticias en territorios offshore, como las Islas Vírgenes Británicas.
Respuesta oficial y medidas contra la corrupción
Un portavoz gubernamental manifestó que la corrupción empobrece y pone en riesgo a los británicos, además de debilitar la democracia. Por ello, en diciembre se publicó una estrategia anticorrupción para llevar a más delincuentes ante la justicia. Asimismo, anunció que las nuevas regulaciones sobre criptomonedas harán que este sector esté regulado en Reino Unido para 2027 y que se contratarán 5.500 empleados adicionales para combatir la evasión fiscal.
Críticas de Trump a la gestión de Starmer
El expresidente estadounidense Donald Trump intensificó sus críticas hacia el primer ministro británico Keir Starmer y su desempeño en asuntos delicados. Trump considera que el futuro político de Starmer depende de superar dos desafíos principales que amenazan su permanencia en el gobierno.
Desde el avión presidencial Air Force One, tras regresar de una visita oficial a China, Trump describió un panorama sombrío para el líder laborista, quien enfrenta presiones crecientes dentro y fuera de su partido tras resultados electorales locales poco favorables.
Aunque calificó a Starmer como un “hombre amable” que ha superado temporalmente desafíos internos que casi derriban su liderazgo, Trump aclaró que esta valoración personal no se traduce en confianza política sobre su capacidad para resistir las crisis que afectan a su gobierno.
Desafíos en migración y energía según Trump
El primer obstáculo para Starmer, según Trump, es la gestión del tema migratorio, que describió como el punto más débil del actual gobierno británico. Subrayó que la habilidad del primer ministro para abordar esta cuestión es crucial para mantener su posición política, en medio de la creciente inquietud pública sobre sus repercusiones en seguridad y sociedad.
El segundo reto se relaciona con las políticas energéticas de Londres. Trump criticó duramente la insistencia del gobierno en expandir proyectos de energía renovable y pidió reabrir la puerta a inversiones petroleras en el Mar del Norte. Consideró que Reino Unido posee uno de los mayores descubrimientos petroleros poco explotados y que ignorar este recurso estratégico es un error económico y político grave. Añadió que Starmer “se perjudica a sí mismo y a su país” al aferrarse a políticas verdes que calificó de poco prácticas en esta etapa.
Discrepancias en política exterior y tensiones transatlánticas
Las críticas de Trump también alcanzaron la política exterior, especialmente en relación con las diferencias crecientes entre Washington y Londres sobre cómo manejar las tensiones en Oriente Medio. Recordó el desacuerdo con el gobierno británico respecto a un plan defensivo conjunto con Francia para asegurar la navegación en el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital con crecientes tensiones con Irán.
Trump expresó su descontento con declaraciones de Starmer que insinuaban una intervención naval “tras el fin de las guerras”, señalando que esta postura refleja una indecisión injustificada en un momento que requiere claridad estratégica por parte de los aliados occidentales.
Este enfoque coincide con las críticas del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, quien calificó la estrategia británico-francesa como poco realista, evidenciando una brecha creciente en las perspectivas entre ambos socios tradicionales sobre cómo contener la escalada regional.
Este aumento en las críticas de Trump a Starmer se suma a una serie de posiciones adoptadas en los últimos meses, en las que minimizó las capacidades de liderazgo del primer ministro británico, afirmando que “no es Winston Churchill” y advirtiéndole sobre un “error estratégico” si no respalda plenamente la postura estadounidense frente a Irán.
Aunque hasta ahora Trump no ha exigido explícitamente la renuncia de Starmer, la combinación de elogios personales y dudas políticas constantes incrementa la presión sobre el primer ministro, quien enfrenta una prueba política compleja en la que se entrelazan desafíos internos británicos con el aumento de tensiones en la relación transatlántica.
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