Estilo de vida
El duque de Sussex recibió una tarifa garantizada de 250.000 dólares por su curso, condicionado a hablar solo de Diana y excluyendo a otros royales.

La participación del príncipe Harry en la plataforma MasterClass ha generado debate debido al monto percibido, reportado como una garantía de 250.000 dólares. Aunque el acuerdo económico fue superior al habitual para celebridades, incluyó restricciones temáticas específicas según fuentes cercanas al proyecto. El enfoque narrativo se centró exclusivamente en la figura de su madre fallecida, la princesa Diana, dejando fuera cualquier referencia a su hermano, el príncipe William.
Rob Shuter, a través de su boletín informativo Naughty But Nice, reveló que los instructores típicos de esta plataforma suelen recibir aproximadamente 150.000 dólares. Sin embargo, las negociaciones lideradas por Harry resultaron en una cifra significativamente mayor. Un informante describió al duque no como un invitado común, sino como una excepción en la estructura de pagos estándar de la compañía.
Esta prima salarial estaba vinculada a una condición concreta: la disposición de Harry para abordar abiertamente la memoria de Diana. A cambio de la remuneración elevada, el contenido debía girar en torno a su experiencia personal con la pérdida materna, estableciendo un intercambio claro entre compensación económica y acceso íntimo a sus recuerdos familiares.
Las directrices del curso fueron estrictas respecto a qué miembros de la familia real podían ser mencionados. Según la misma fuente, Harry aceptó tratar temas relacionados con el duelo y la ausencia de su madre, pero rechazó categóricamente discutir situaciones involucrando a William, Catherine o el tío Andrew. Estos nombres quedaron excluidos de las sesiones grabadas, manteniendo intacto el silencio público sobre conflictos recientes dentro de la monarquía.
La dinámica entre Harry y su hermano mayor, así como la relación con Kate Middleton, no formó parte del material educativo. Esta separación temática asegura que el producto final se centre únicamente en la narrativa individual del duque de Sussex, evitando controversias colaterales que pudieran desviar la atención del propósito principal del curso.
A pesar de las limitaciones externas, el episodio incluye momentos de alta carga personal. Durante la grabación, Harry confesó que mantiene conversaciones regulares con un retrato de Diana, preguntándose qué opinaría ella sobre su vida actual. El duque admitió además que piensa en su madre casi todas las noches y la mayoría de las mañanas, ofreciendo una visión introspectiva de su proceso de duelo continuo.
Estas declaraciones complementan su memoir superventas Spare, sus documentales en Netflix y entrevistas previas sobre la muerte de Diana. Una fuente real indicó a Shuter que este proyecto difiere de trabajos anteriores porque, aunque gran parte de su historia ya ha sido contada, Diana permanece como el único tema por el cual las audiencias están dispuestas a pagar para escucharlo.
El alto costo del contrato también refleja una evolución en la estrategia comercial de los Sussex. Un insider explicó que, en esta ocasión, Harry no está vendiendo secretos de estado ni chismes palaciegos, sino comercializando sus propios recuerdos personales. Este posicionamiento busca diferenciar el valor sentimental de su marca frente a otras apariciones mediáticas centradas en la intriga familiar.



