Estilo de vida
El duque de Sussex revela en su MasterClass que sufrió una caída de adrenalina y depresión dos semanas después de instalarse en Canadá con Meghan Markle.

El príncipe Harry ha detallado cómo experimentó un "colapso de adrenalina" que derivó en un estado depresivo durante aproximadamente quince días. Este episodio ocurrió tras su traslado a Canadá junto a Meghan Markle y su hijo Archie a finales de 2019. La revelación forma parte de su nuevo curso en MasterClass, titulado Redefining Grief: Building Resilience Through Loss, donde el duque de Sussex analiza el impacto emocional de abandonar la vida monárquica.
Según lo relatado por el propio Harry, los síntomas aparecieron entre dos y tres días después de llegar a suelo canadiense. El duque describió su anterior residencia como un ambiente de alta tensión, lo que había acostumbrado a su organismo a operar bajo presión constante. Citando información de PEOPLE, Harry explicó que su cuerpo dependía del estrés para generar la adrenalina necesaria para funcionar cognitivamente.
"Era como si necesitara el estrés para obtener la adrenalina que hiciera funcionar mi cerebro, porque me volvía inútil en casa", declaró el príncipe. Añadió que se sintió incapaz de desenvolverse sin ese componente químico, lo que precipitó su entrada en la depresión durante esas dos semanas iniciales de adaptación.
Los Sussex habían dado la bienvenida a su primogénito, Archie, en mayo de 2019. Pasaron el cierre de ese año en Canadá antes de que, en enero de 2020, Harry y Meghan anunciaran su decisión de dejar de ser miembros activos de la familia real y trasladarse a Montecito, California.
Para el duque, alejarse de la institución le proporcionó el espacio necesario para simplemente pensar. En su intervención, también reflexionó sobre el duelo profundo que marcó su infancia tras la muerte de su madre, la princesa Diana, y cómo esa pérdida acumulada influyó en su salud mental durante la transición a su nueva vida privada.



