Estilo de vida
Kylie Kelce bromea: “Quiero que mis hijas nunca se vayan de casa”
Kylie Kelce reveló en su podcast «Not Gonna Lie» que bromea —con un 75 % de seriedad— sobre querer que sus hijas no abandonen su hogar, mientras Elliotte comienza kindergarten y Wyatt ya lo hizo meses atrás.

Kylie Kelce volvió a enfrentar un hito escolar: el ingreso de su segunda hija, Elliotte, al kindergarten. Lo contó en un nuevo episodio de su podcast «Not Gonna Lie», donde habló abiertamente sobre la intensidad emocional que le genera ver crecer a sus cuatro hijos. Este paso sigue de cerca el ingreso de su primogénita, Wyatt, al mismo nivel educativo apenas unos meses antes.
La ambivalencia entre deseo y apoyo
En la conversación, Kelce reconoció que parte de la decisión de tener cuatro hijos respondió a una especie de cálculo afectivo: aumentar las probabilidades de que al menos uno permaneciera en casa. Aclaró que esa idea está formulada con un 75 % de ironía, pero sin negar del todo su carga emocional. Al mismo tiempo, subrayó que desea firmemente que sus hijas se desarrollen con ambición e independencia.
No obstante, añadió que también espera que vuelvan a casa con frecuencia y mantengan una participación activa en su vida cotidiana. Su aspiración explícita es que lo hagan «lo más a menudo posible».
Lo que representa el kindergarten
Para Kelce, el problema no radica en el kindergarten como tal, sino en lo que simboliza: el inicio de jornadas escolares completas, de lunes a viernes, que marcan un cambio perceptible en la rutina familiar. Lo describió como el primer indicio de una progresiva separación definitiva.
A pesar de ello, adoptó su habitual estilo relajado de maternidad —que ella misma define como «mamá tipo C»— y priorizó centrarse en la emoción y entusiasmo de Elliotte ante su primer día, en lugar de dejar que sus propios sentimientos dominaran el momento.
Detalles de la personalidad de Elliotte
Compartió una anécdota sobre la temprana expresividad de Elliotte: según Kelce, sonrió intencionalmente a los cinco semanas de vida, mucho antes de lo habitual en la mayoría de los bebés. La calificó como una de las niñas más dulces y alegres de la familia y expresó su deseo de que esa inocencia perdure un poco más.
Otro recuerdo reciente que la impactó fue el de la noche anterior al rodaje del episodio: Elliotte pasó junto a la puerta de su hermano menor, Finn, tras la hora de dormir, le susurró «buenas noches» y besó suavemente la puerta antes de dirigirse a su propia habitación.
También mencionó que Elliotte le ha repetido en varias ocasiones que «vivirá con nosotros para siempre», una promesa que Kelce escucha con evidente afecto. En contraste, Wyatt no miró atrás el primer día de clase: entró decidida, como si tuviera un destino importante que cumplir, según relató su madre.
Con su hija menor, Finn, aún lejos de iniciar el kindergarten, Kelce anticipó que ese día también la afectará profundamente —y quizás incluso más— cuando finalmente llegue.
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