Estilo de vida
Sofía Vergara publicó una foto familiar en Instagram para celebrar el 35.º cumpleaños de su hijo Manolo Gonzalez Vergara, destacando un enorme pastel de baklava con seis velas y acompañado de otras pastelerías, globos y su chihuahua Amore.

Sofía Vergara compartió en Instagram una imagen festiva para conmemorar el 35.º cumpleaños de su hijo Manolo Gonzalez Vergara, quien cumplió años el miércoles 16 de septiembre. En la fotografía aparecen ambos junto a su chihuahua, Amore, posando sobre los hombros de la actriz. La publicación incluía la frase: “We luvvu! Happy bday!!”.
El centro visual de la celebración fue un pastel de baklava de grandes dimensiones, adornado con seis velas altas que correspondían a la edad de Manolo. Junto al pastel se dispusieron otras variedades de postres, además de globos que reforzaron el ambiente festivo. La imagen capturó un momento íntimo y espontáneo entre madre e hijo, marcado por la cercanía y la complicidad.
Manolo también publicó la misma fotografía en su cuenta personal de Instagram. El origen de la imagen fue atribuido a Good Baklava, empresa cuyo fundador, Roy Donk, es amigo personal de Manolo. Donk declaró a PEOPLE: “Si conoces a Manolo, sabrás que es el número uno mundial en apoyo a la baklava”. Esta afirmación subraya una preferencia alimentaria compartida que trasciende lo casual.
Más allá del gusto común por la baklava, Vergara y Manolo mantienen una relación profesional en el sector alimentario. En 2024, ambos lanzaron juntos la marca culinaria Toma, que la actriz definió como su “carta de amor a la comida latina”. El cumpleaños no solo fue una ocasión familiar, sino también una expresión tangible de su vínculo en torno a la gastronomía.
La celebración integró tres elementos clave: lazos familiares, pasión por la cocina y el entusiasmo propio de una fecha tan significativa. El pastel de baklava no fue un mero adorno, sino una elección deliberada que reflejó los gustos personales de Manolo y su historia compartida con su madre. Para su 35.º cumpleaños, ese postre ocupó un lugar central, tanto simbólico como físico, en la escena.



