Estilo de vida
Un experto revela que el diagnóstico de cáncer de Kate Middleton reabrió en William el trauma por la muerte de su madre, Diana.

El príncipe William se vio obligado a enfrentar un dolor del pasado tras conocerse el diagnóstico de cáncer de Kate Middleton. Según fuentes especializadas, esta situación provocó una reacción emocional compleja en el heredero al trono mientras gestionaba la crisis dentro de las paredes del palacio.
La noticia sobre la salud de su esposa en 2024 removió traumas antiguos para el Príncipe de Gales. Ingrid Seward, autora del libro "Catherine & Diana", describe cómo el anuncio generó en William una sensación inconfundible de déjà vu. El experto señala que la enfermedad de Catherine no fue solo una crisis médica, sino la reapertura de una herida con la que él había aprendido a convivir durante décadas.
Seward explica que William perdió a su madre, Diana, cuando tenía apenas 15 años. Por ello, la situación lo arrastró hacia una narrativa que nunca deseó protagonizar y que ya le había causado un profundo desgaste emocional. La experta indica que el miedo a perder a su esposa resultaba intolerable para el príncipe.
Ante este escenario, el heredero intensificó su implicación directa en la vida familiar. Debió equilibrar su rol público como padre de los príncipes George, Charlotte y Louis con su apoyo privado a Kate durante el tratamiento y la recuperación. La autora detalla que William decidió estar presente en cada etapa para evitar cualquier desenlace fatal.
Actualmente, Kate Middleton ha recuperado su actividad institucional. La princesa retomó compromisos reales en solitario, incluyendo una gira por Italia en mayo. En junio, completó el desafío Three Peaks Challenge para recaudar fondos destinados a The Royal Marsden Cancer Charity, el mismo centro hospitalario que asistió a la princesa durante su proceso de sanación.
Los duques de Gales también mantuvieron un encuentro reciente con Sir Kevin Sinfield en Wakefield. Esta reunión tuvo lugar después de que Sinfield realizara una serie de siete maratones ultra en siete días consecutivos. La hazaña deportiva se organizó en memoria de Rob Burrow y buscaba apoyar a la MND Association.



