Fútbol
El Barcelona ha definido caminos diferenciados para sus jóvenes promesas Hamza Abdelkarim y Jesse Piessens, ambos nacidos en enero de 2008, mientras enfrentan una intensa competencia por minutos en un plantel estrella.

El FC Barcelona ha adoptado sendos itinerarios para el desarrollo de dos de sus talentos más destacados: el delantero egipcio Hamza Abdelkarim y el extremo belga Jesse Piessens. Ambos nacieron en enero de 2008 —Abdelkarim el 1 de enero y Piessens el 22 del mismo mes— y entrenan diariamente con el primer equipo, según reveló el diario catalán Sport el martes.
Abdelkarim ha disputado únicamente cuatro minutos oficiales hasta la fecha, todos en el encuentro frente al Rayo Vallecano, dentro de las seis apariciones del club esta temporada: cinco en La Liga y una en la Liga de Campeones. A diferencia de Piessens, no ha sido convocado con el filial para partidos competitivos.
Aunque Abdelkarim figura regularmente en las listas de convocados para los partidos oficiales, su posición natural de delantero centro choca con la consolidación de Rafinha como referente goleador del equipo y con la presencia del brasileño Gabriel Jesus, cuya trayectoria es ampliamente reconocida. En caso de rotaciones tácticas —como la prevista para el miércoles ante el Racing Santander—, el informe señala que Jesus sería la opción prioritaria. Hasta ahora, el brasileño ha jugado solo 16 minutos con el primer equipo: nueve frente al Valencia en el Mestalla y siete ante el Feyenoord en la Liga de Campeones, anotando un gol en ese último compromiso.
La vía de Piessens aparece más compleja. El técnico Hansi Flick prefiere que gane experiencia con el equipo filial antes de integrarlo de forma estable al primer equipo. Además, si logra entrar en alguna convocatoria del primer equipo, deberá superar la competencia de Jérémy Doku y Lamine Yamal en la banda izquierda, donde el belga actúa con su pierna contraria.
Los dos jugadores cuentan con el respaldo institucional del club. Abdelkarim renovó su contrato hasta el 30 de junio de 2030, con una cláusula de rescisión fijada en 150 millones de euros. Por su parte, el Barcelona desembolsó 8,5 millones de euros para hacerse con los servicios de Piessens.
Según Sport, ambos caminos son distintos, pero convergen en una misma realidad: la dificultad de afirmarse en una plantilla repleta de figuras consolidadas.



