Fútbol
El presidente de la FIFA se disculpó por su fallida propuesta de vender derechos a inversores privados, pero los miembros del consejo criticaron la falta de información concreta durante la reunión.

Giani Infantino compareció ante el Consejo de la FIFA para abordar su fracasada iniciativa de ceder participaciones en la Copa del Mundo a capital privado. El dirigente ofreció una disculpa formal por el proyecto, que finalmente fue retirado tras fuertes críticas internas y externas. Sin embargo, altos cargos del organismo señalaron que el presidente no proporcionó explicaciones satisfactorias durante la sesión celebrada el jueves en Zúrich.
Bernd Neuendorf, presidente de la Federación Alemana de Fútbol y miembro del Consejo, declaró a la prensa que plantearon numerosas preguntas incisivas. Desde su perspectiva, las respuestas obtenidas resultaron insuficientes para disipar las dudas generadas por la propuesta de la entidad "FIFA Forward Enterprise". La reunión, mantenida a puerta cerrada en la sede central, tuvo como eje principal este controvertido plan de negocio.
Debbie Hewitt, presidenta de la Asociación Inglesa de Fútbol y vicepresidenta de la FIFA, confirmó que Infantino expresó arrepentimiento al inicio del encuentro. Según sus palabras, el debate posterior permitió a los asistentes manifestar abiertamente su malestar respecto a lo ocurrido. Hewitt subrayó que, aunque hubo una disculpa, la sensación general era de insatisfacción por la opacidad inicial del proceso.
La presión sobre Infantino se intensificó desde finales de julio, cuando anunció su intención de abrir las competiciones más prestigiosas de la FIFA a inversores externos. La oposición liderada por la UEFA, la Confederación Asiática y la CONCACAF forzó el abandono definitivo de la estrategia. Estos organismos mostraron un frente común contra la comercialización privada de activos fundamentales del fútbol mundial.
Hewitt reveló que varios miembros del Consejo solicitaron documentación específica sobre la estructura del plan, pero no recibieron respuesta alguna. La falta de transparencia antes del anuncio público en julio agravó la desconfianza entre los 36 integrantes del órgano rector. La funcionaria inglesa indicó que no había obtenido nueva información que cambiara su postura crítica, salvo la promesa futura de compartir los datos requeridos.
Infantino ejerce la presidencia desde 2016 y planea presentarse a la reelección en marzo próximo. Hasta el momento, ningún candidato destacado ha anunciado su intención de disputarle el cargo. No obstante, diversas federaciones nacionales europeas han retirado su apoyo debido a la controversia del plan inversor y otros asuntos sensibles. Entre ellos figura la relación del dirigente con el presidente estadounidense Donald Trump.
Las tensiones incluyen la creación de un premio de paz otorgado a Trump durante el sorteo de la Copa del Mundo en diciembre pasado. También pesa la decisión de suspender la sanción impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun tras su expulsión en el torneo. Esta medida se tomó después de que Trump contactara directamente con Infantino para interceder por el jugador.
En paralelo a la crisis política, la FIFA tenía previsto presentar un plan para crear un fondo de desarrollo dotado con 6.350 millones de dólares para los próximos cuatro años. La financiación provendría parcialmente de las reservas acumuladas gracias al éxito comercial esperado de la Copa del Mundo 2026. Este mecanismo permitiría distribuir recursos entre las 211 asociaciones miembro y las confederaciones continentales.
La estructura financiera contemplaba una asignación directa de 25 millones de dólares para cada federación nacional participante. Se interpreta que Infantino busca reforzar su posición institucional mediante esta oferta económica antes de la cita electoral. El plazo límite para registrar candidaturas oficiales vence el 18 de noviembre.



