Fútbol
El delantero egipcio Omar Marmoush despidió a Erling Haaland con un emotivo video tras su cesión al Tottenham; en paralelo, Badr Ragab, exdirector de cantera del Al Ahly, analizó el desarrollo de Hamza Abdelkarim y las fallas estructurales del fútbol formativo egipcio.
El atacante egipcio Omar Marmoush, cedido por el Manchester City al Tottenham Hotspur, publicó un video de despedida de su compañero noruego Erling Haaland. La grabación captura un intercambio espontáneo entre ambos jugadores antes de que Marmoush se incorporara al club londinense por una temporada.
Su amistad se consolidó desde el invierno pasado, cuando Marmoush llegó al Manchester City procedente del Eintracht Frankfurt. En el clip, Haaland abraza a Marmoush y le dice: “Prepárate, pronto entrenaremos juntos”. Ambos ríen mientras mantienen la conversación. Haaland bromea pidiéndole a su compatriota que siga entrenando con el City, pero Marmoush responde que su lugar ahora está en otro club, aludiendo al Tottenham.
Haaland le desea entonces éxito en su nueva etapa y le informa que su vuelo partirá a las tres de la madrugada. Al finalizar, el noruego le pide con humor que no lo ignore en la plataforma Snapchat, instándolo a no engañarlo en la red social.
Marmoush fue cedido al Tottenham para ampliar sus oportunidades de juego. Debutó con el equipo inglés frente al Newcastle United, en un encuentro que terminó con derrota por 0-2. Durante su paso por el Etihad Stadium, disputó 62 partidos oficiales entre todas las competiciones en un año y medio, anotando 16 goles y registrando 6 asistencias.
Badr Ragab, exfutbolista del Al Ahly y exjefe del sector de formación del club egipcio, reveló en una entrevista con Al-Ain Sports que fue quien identificó temprano las cualidades de Hamza Abdelkarim, actual delantero del Barcelona. Ragab asumió la dirección técnica de la cantera del Al Ahly en mayo de 2023 y, posteriormente, pasó a presidir el área de formación del Banco Nacional de Egipto en julio de 2025.
Ragab destacó que Abdelkarim fue promovido al equipo sub-2007 desde el sub-2009, y que él mismo impulsó su ascenso al primer equipo, insistiendo ante Wael Soliman, entonces jefe de la cantera, y su adjunto Mohamed Shawky. Según Ragab, reconoció desde el inicio su eficacia definitoria y su capacidad para convertir ocasiones parciales en goles —una evaluación que coincide con la realizada recientemente por Hansi Flick, técnico del Barcelona.
Flick elogió públicamente las aptitudes de Abdelkarim durante la pretemporada 2026-2027, en la que el jugador marcó cuatro tantos ante Birmingham City, Basel y el Al Ahly. El traspaso del joven egipcio al Barcelona se cerró por 1,5 millones de euros, con bonificaciones que podrían elevar el monto total a cinco millones, además de una cláusula del 15 % sobre una futura reventa.
Ragab señaló que existen otras promesas capaces de triunfar en Europa si se les brindan las condiciones adecuadas. También mencionó haber recomendado previamente la contratación de Mahmoud Salah, fichado este verano por el Al Ahly por cerca de 50 millones de libras egipcias. Aclaró que su propuesta inicial fue de 500.000 libras y que entregó el nombre al comité correspondiente, aunque la iniciativa no avanzó.
Respecto a jugadores como Karim El-Dibis y Ahmed Khalid (Kabaka), afirmó haber anticipado su regreso al Al Ahly tras su salida, basándose en su talento innato. Criticó además a entrenadores anteriores del club —Manuel José, Marcel Koller y Pitso Mosimane— por priorizar la adquisición de refuerzos externos en lugar de confiar en los valores locales.
Ragab sostuvo que esos técnicos no repitieron sus éxitos posteriores fuera del Al Ahly debido a la ausencia de apoyo institucional equivalente en otros clubes. Subrayó que, aunque Egipto posee talentos superiores a los de otros países, carece de mecanismos efectivos para detectarlos y desarrollarlos en entornos óptimos.
Agregó: “Nosotros mismos contribuimos a destruir las habilidades, pero mientras persistan clubes regionales como El Mansoura, El Minufiya, Ismaily y los equipos del Alto Egipto, seguirán surgiendo nuevos talentos”.
Según Ragab, muchos jóvenes egipcios carecen de las destrezas básicas del fútbol. Explicó que “quien carece de algo no puede dárselo”: algunos entrenadores no dominan esas habilidades fundamentales y, por tanto, no pueden transmitirlas. En su opinión, ciertos técnicos aprenden más de los jugadores que los jugadores de ellos.
Destacó que, en etapas tempranas, los futbolistas realizan ejercicios sin rigor: si se les pide hacer 100 abdominales, solo ejecutan 10. Además, señaló una profunda falta de conciencia táctica, ya que los partidos infantiles se juegan habitualmente con formaciones de cinco o siete jugadores, lo que genera una brecha significativa con el fútbol de once.
Otro obstáculo es la mediación lingüística: cuando un entrenador extranjero trabaja con intérprete, la transmisión del mensaje se dilata y se distorsiona, afectando la inmediatez y precisión de la instrucción. Para Ragab, la experiencia práctica pesa más que los títulos académicos: un técnico debe poseer competencias técnicas sólidas para ganarse la confianza de sus pupilos.
También calificó como “ficticias e inadecuadas” las competiciones organizadas por la Federación Egipcia de Fútbol para categorías inferiores. Advirtió que los bajos salarios de los entrenadores favorecen prácticas corruptas, como aceptar sobornos para incluir a un jugador menos merecedor por encima de otro más capacitado.



