Fútbol
Las tensiones entre el seleccionador y figuras como Salah, El Shenawy y Ashour amenazan su continuidad tras el histórico Mundial 2026.

La reciente etapa del técnico Hossam Hassan al frente de la selección egipcia ha estado marcada por una escalada de controversias que han erosionado su respaldo popular. Aunque condujo a los "Faraones" hasta los octavos de final del Mundial 2026, un hito sin precedentes para el país, las fricciones internas con jugadores clave y declaraciones polémicas han puesto en duda su permanencia en el cargo.
El conflicto más visible involucró a Mohamed El Shenawy, capitán del club Al Ahly y guardameta titular. Las críticas públicas de Hassan sobre el rendimiento del portero provocaron una reacción inmediata de las instituciones deportivas. La Federación Egipcia de Fútbol emitió un comunicado defendiendo al jugador, mientras que el club Al Ahly rechazó categóricamente cualquier ataque a la integridad técnica de sus atletas, especialmente cuando se trata de líderes tanto del equipo local como nacional.
La situación se agravó durante la concentración actual, donde el astro Mohamed Salah abandonó la convocatoria tras el empate sin goles contra Angola. En dicho encuentro, el delantero fue sustituido a los 60 minutos, generando especulaciones sobre su relación con el cuerpo técnico. La Federación aclaró posteriormente que la salida de Salah estaba preacordada, motivada por la negativa del jugador a disputar el siguiente partido ante Sudáfrica debido a las condiciones del césped artificial y el riesgo de lesiones.
No es la primera vez que Hassan choca con estrellas del fútbol egipcio. Previamente, mantuvo diferencias notables con Emam Ashour, mediocampista del Al Ahly, al acusarlo públicamente de fingir lesiones para abandonar la concentración nacional. Asimismo, surgieron roces con Mustafa Mohamed, quien interpretó como despectivos los comentarios del entrenador sobre la calidad de los profesionales extranjeros en la plantilla, específicamente su referencia a "dos profesionales y medio".
A pesar de estos episodios recientes, el desempeño en la Copa del Mundo había recuperado temporalmente el entusiasmo de la afición. Durante el torneo, los seguidores respaldaron masivamente al equipo y a Hassan, celebrando no solo el avance a la fase eliminatoria sino también la obtención de la primera victoria histórica de Egipto en esta competición. Sin embargo, la derrota por 3-2 ante Argentina pareció ser el punto de inflexión antes de que las disputas domésticas volvieran a dominar la narrativa deportiva.



