Fútbol
Diego Simeone afirmó que dirigir al Real Madrid o al Barcelona es “uno imposible, el otro no lo creo”, al reflexionar sobre 15 años al frente del Atlético de Madrid, sus exigencias actuales y los objetivos para la próxima temporada.

Diego Simeone, entrenador del Atlético de Madrid, repasó los profundos cambios experimentados por el club desde que asumió su dirección técnica hace quince años. Destacó que el ascenso institucional del equipo ha ido acompañado de un aumento sustancial en las expectativas y en la presión externa.
En declaraciones publicadas por el diario Mundo Deportivo, el técnico argentino señaló: “Antes, ganar era fuente de alegría; ahora, es fuente de tranquilidad”.
Simeone explicó que la evolución del club ha transformado su rol: “Ahora sufro, porque hemos llevado al equipo a un nivel donde la exposición a la presión es mucho mayor y las expectativas se han elevado considerablemente. Nuestra responsabilidad es enorme. Ya no basta con ofrecer una temporada sólida”.
El entrenador subrayó la dificultad de responder a las aspiraciones de la afición tras una campaña en la que el Atlético alcanzó las semifinales de la Liga de Campeones, perdió la final de la Copa del Rey por penales y terminó cuarto en LaLiga.
Para cumplir con esas expectativas, estableció como objetivos mínimos: llegar a la final de la Liga de Campeones, ganar la Copa del Rey y finalizar entre los dos primeros puestos de una liga que incluye al Real Madrid y al Barcelona.
Simeone confirmó que el equipo trabajará este curso en dos ejes prioritarios: recuperar la solidez defensiva perdida, especialmente en competiciones europeas, y potenciar la contribución goleadora de los jugadores del mediocampo.
Agregó: “Sigo convencido de que podemos perseguir lo que nuestros aficionados desean: ganar títulos. Pondremos todo nuestro esfuerzo en lograrlo”.
Recordó la trayectoria histórica del club bajo su mando: “Cuando llegué, el Atlético no ganaba la liga desde 1996. Lo conseguimos en 2014, dieciocho años después. Volvimos a ser campeones en 2021, siete años más tarde. El club debe acortar esos intervalos”.
Respecto a su continuidad en el banquillo rojiblanco, Simeone no fijó plazos ni comparó su etapa con las de Arsène Wenger en el Arsenal o Alex Ferguson en el Manchester United. “Solo pienso en la energía, la fuerza y la humildad que necesitamos para estar aquí”, afirmó.
Subrayó la particularidad del entorno competitivo español: “Estamos en un club que compite contra dos gigantes. Hoy ocupamos un lugar privilegiado, pero los equipos que vienen detrás también buscan alcanzarnos”.
Insistió en que, en el Atlético, “hay que estar siempre al 110 % de concentración, porque el 100 % ya no es suficiente para ganar en España. Hay que evolucionar cada día y mantener la humildad, pues los rivales que nos siguen también avanzan”.
Simeone dejó abierta la posibilidad de dirigir algún día la selección argentina, aunque matizó que eso podría ocurrir “más adelante”.
Valoró positivamente el desempeño de Argentina en el último Mundial y calificó de “formidable” el trabajo de Lionel Scaloni como seleccionador, aunque reconoció que España fue el mejor equipo en la final.
Cuando le preguntaron directamente si consideraría entrenar al Real Madrid o al Barcelona, respondió con rotundidad: “Uno es imposible, sin duda. El otro, no lo creo”.



