IA
El auge de los dramas cortos generados por IA impulsa la compra de rostros
La industria china de micro-dramas generados por inteligencia artificial enfrenta un auge en la compra de derechos de imagen para evitar problemas legales.

Desde su lanzamiento en 2018, la industria de dramas cortos en China ha tenido un éxito notable, con producciones ultracortas y melodramáticas diseñadas para verse en teléfonos inteligentes. Sin embargo, la incorporación de la inteligencia artificial ha elevado este género, permitiendo a las empresas crear contenido de manera más rápida y económica que nunca.
La cadena estatal de televisión CCTV informó que aproximadamente el 95% de los 128,000 micro-dramas estrenados en el primer trimestre de este año fueron generados mediante inteligencia artificial. Aunque solo una pequeña parte alcanzó un éxito masivo, el bajo costo de producción hace que incluso un solo éxito pueda compensar los gastos de miles de producciones menos exitosas y aún generar ganancias.
Un problema importante con los dramas cortos generados por IA es el uso de derechos de imagen. Tras varios casos destacados de “robo de rostro”, en los que la inteligencia artificial habría copiado rasgos faciales de actores reales sin su consentimiento, las empresas chinas están acelerando la obtención de derechos para usar rostros humanos reales en sus contenidos generados por IA durante un tiempo determinado.
Una actriz que utiliza el seudónimo Lin Min recibió recientemente una propuesta de un director de dramas cortos para comprar el derecho a usar su imagen durante un año por 500 yuanes (75 dólares). Ella rechazó la oferta por considerarla insuficiente, pero su publicación se volvió viral en redes sociales y evidenció una tendencia creciente. Actualmente, las agencias pagan entre 500 y 1,500 yuanes por el derecho legal a utilizar rostros en producciones generadas por IA.
Li Xin, empleado de una compañía de dramas cortos con IA en Hangzhou y que también usa un seudónimo, comentó a Chao News que la mayoría de quienes venden sus imágenes son estudiantes, vecinas de barrio, extras o actores de nivel medio, ya que “las grandes estrellas nunca firmarían un contrato de licencia de imagen”.
El director de cine Chen Shi explicó que un drama corto puede contar con cinco o seis actores principales, pero requiere una docena o incluso veinte papeles secundarios. Debido a que los modelos generativos de IA suelen “robar” rostros reales, las empresas prefieren asegurar los derechos de personas reales para evitar problemas legales.
Las ofertas y condiciones contractuales varían: algunas compañías pagan tarifas más altas por derechos exclusivos sobre la imagen física de una persona, mientras que otras ofrecen montos menores pero permiten a los colaboradores vender sus rostros a otros productores de dramas cortos si así lo desean.
Además, las productoras de dramas cortos han intentado reducir costos creando sus propios actores generados por IA, una práctica que también generó controversia en China hace algún tiempo.
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