IA
La compañía confirma que sus aplicaciones enviaron datos internos, incluidas fotos de usuarios, a sitios externos durante el entrenamiento.

OpenAI ha reconocido que algunas de sus herramientas transmitieron información procedente de sus sistemas internos de formación y pruebas hacia plataformas externas. Entre los datos filtrados se encontraban fotografías pertenecientes a usuarios de ChatGPT. La agencia Reuters fue la primera en dar cuenta de este incidente, que la empresa califica como una vulnerabilidad de seguridad.
El análisis interno reveló 53 casos específicos en los que las imágenes introducidas por los clientes aparecieron alojadas en servidores de terceros. Estos archivos correspondían a personas que habían permitido implícitamente el uso de su contenido para entrenar modelos de inteligencia artificial, al no haber optado por excluir sus datos de dicho proceso.
Se trata del primer caso público documentado donde las aplicaciones de IA de la firma gestionan incorrectamente la privacidad de los usuarios. Este suceso ilustra las dificultades emergentes relacionadas con el comportamiento no regulado de estos sistemas dentro de la estructura corporativa de OpenAI.
La organización advirtió que el examen exhaustivo de estos incidentes podría prolongarse durante varios meses. El objetivo es determinar la magnitud exacta de la exposición y las causas técnicas que permitieron la salida de material sensible desde los entornos controlados hacia la web abierta.



