Líbano
El exprimer ministro Saad Hariri afirmó que todas las excusas han caído y que la historia es más clara que nunca, señalando directamente a Irán por el ataque a los Emiratos Árabes Unidos.

El exprimer ministro Saad Hariri señaló que "todas las excusas han caído y la historia se ha vuelto más clara de lo que se puede contar y más evidente de lo que se puede discutir".
Hariri consideró, en un comunicado, que "Irán justificó su agresión anterior contra los países del Golfo con una excusa endeble de que los ataques estadounidenses partieron de sus territorios, a pesar de que la negativa fue clara y las posturas de los países del Golfo fueron explícitas antes de la guerra, rechazando el uso de sus territorios como plataforma o paso para cualquier agresión contra Irán".
Y señaló que "sin embargo, la maquinaria propagandística en Teherán y su eje continuó repitiendo la misma narrativa, como si la repetición le otorgara una credibilidad que le faltó desde el principio. Pero lo que ocurrió ayer no dejó espacio para una nueva ilusión. La narrativa cayó y la escena se mostró en su realidad. Es una agresión directa, sin máscaras, sin preámbulos y sin necesidad de excusas. Ha surgido una sola política iraní, cuyo título es la agresión. Una política que ya no se esconde detrás de un discurso o una justificación, y cuyo objetivo es claro y evidente: imponer la fuerza con la lógica del abuso de poder, que no ve en el vecindario más que un campo de saqueo".
Y enfatizó que "el ataque a los Emiratos no fue un evento pasajero, sino un mensaje claro dirigido al antítesis civilizacional y político del régimen iraní. Es un intento manifiesto de atacar un modelo que eligió la construcción frente a la destrucción, y la apertura donde se cerraron las ventanas, y tuvo éxito donde se acumularon los fracasos en los registros del régimen de Teherán. El modelo emiratí siempre ha sido un espejo que refleja a diario la historia del fracaso de las aventuras del régimen iraní, cuyo pueblo pagó el costo, y por las cuales se agotaron las riquezas y se erosionaron las oportunidades. Y con la caída de las excusas, las narrativas retrocedieron, y no quedó más que una realidad explícita llamada agresión, y un título llamado abuso de poder, mientras que su esencia es una trayectoria extendida desde Líbano hasta Siria, Irak, Yemen, el Golfo y más allá. Un historial lleno de chantaje, amenazas, bombardeos, explosiones y siembra de milicias sin el freno de la ley ni el motivo del respeto a la buena vecindad. En esta escena, la verdad no necesita adornos, ni el lenguaje tolera más evasivas. Cuando la imagen se revela hasta este punto, las palabras se convierten en mera descripción de lo que existe y es sombrío, nada más".
Y consideró que "lo que está sucediendo no es un incidente pasajero, sino una política continua que las justificaciones no han logrado encubrir, y cuyas narrativas ya no convencen a nadie, empezando por quienes pagaron su costo en el interior antes que en el exterior. Es una política de agotamiento de riquezas y manipulación del legado de un gran pueblo, además de sabotear su presente y confiscar su futuro, y luego utilizarlo a él y a sus causas como combustible para agredir a su entorno y al mundo".



