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Las conversaciones entre EE.UU. e Iran chocan por la duración del congelamiento del enriquecimiento de uranio, con Washington exigiendo 20 años y Teherán proponiendo solo cinco.

El programa nuclear iraní se ha convertido en el punto de fricción más complejo dentro de las negociaciones en curso entre Estados Unidos e Irán. Washington busca imponer una congelación prolongada de las operaciones de enriquecimiento de uranio, bajo una estricta supervisión internacional, con el objetivo de impedir que Teherán desarrolle cualquier capacidad militar nuclear futura, según reportes de prensa.
La disputa central gira en torno a la duración de esta pausa. Mientras que la administración estadounidense exige un período de hasta 20 años, la propuesta iraní se limita a solo cinco años. En medio de las conversaciones, han surgido planteamientos de compromiso que podrían extenderse a 12 años.
Las discusiones también abordan aspectos técnicos de alta sensibilidad. Entre ellos, el destino de las instalaciones nucleares subterráneas, el manejo de las existencias de uranio altamente enriquecido y la reactivación de un sistema ampliado de inspecciones internacionales dentro del país persa.
De alcanzarse un pacto definitivo, se espera que se permita a Irán reanudar el enriquecimiento de uranio al 3,67%, el mismo nivel estipulado en el acuerdo nuclear de 2015. Este punto se perfila como una prueba crucial de la capacidad de ambas partes para traducir los entendimientos políticos en compromisos nucleares viables.
Según informes estadounidenses, el memorando de entendimiento propuesto incluye un marco inicial para un alto el fuego y el inicio de negociaciones que se extenderían por 30 días para alcanzar un acuerdo integral. El presidente Donald Trump calificó las recientes conversaciones con Irán como "muy buenas" y expresó su creencia de que un acuerdo es posible.
Por su parte, Teherán ha anunciado que está estudiando la propuesta estadounidense y que transmitirá su postura final a través de mediadores paquistaníes. Las filtraciones indican que las negociaciones giran en torno a tres cuestiones principales que representan el núcleo del conflicto entre las partes.
El segundo gran expediente de las conversaciones es el estrecho de Ormuz, que durante la guerra se convirtió en el epicentro del enfrentamiento económico y militar entre ambos bandos.
Los entendimientos sobre la mesa contemplan un levantamiento gradual del bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes. A cambio, Teherán pondría fin a las restricciones que impuso a la navegación en el estrecho, permitiendo el retorno del tráfico de buques mercantes y petroleros a través de esta vía por la que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo transportado por mar en el mundo.