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El pacto político entre Israel y Líbano, supervisado por Marco Rubio, genera una fuerte competencia con J.D. Vance en la política interna estadounidense.

Un acuerdo político marco entre Israel y Líbano, supervisado por el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, ha provocado un impacto notable en la política interna de Estados Unidos, según un análisis de un diario hebreo.
El periódico "Maariv" calificó el pacto con Líbano como un "logro estratégico valioso para Israel" y lo consideró mucho más sólido que el memorando de entendimiento entre Washington y Teherán, supervisado por el vicepresidente J.D. Vance.
En el contexto de la administración del presidente Donald Trump y con miras a la campaña electoral de 2028, el Partido Republicano se enfrenta a la elección entre sus dos principales aspirantes a la sucesión presidencial: el vicepresidente Vance y el secretario de Estado Rubio. Ambos lideran visiones globales y acuerdos internacionales diametralmente opuestos, según el análisis.
Por un lado, Vance ha promovido de manera constante un memorando de entendimiento amplio y conciliador con Irán, que incluye concesiones significativas en Líbano, las cuales el diario equipara a una forma de rendición.
Por otro lado, Rubio logró un triunfo diplomático contundente al presentar un "acuerdo marco de 14 puntos", que el periódico definió como un documento "decisivo y concentrado, que no admite concesiones ni compromisos, protege la seguridad de Israel y mantiene a Irán y Hezbolá alejados de cualquier autoridad operativa en Líbano, al menos en teoría".
El análisis destaca que la comparación de ambos acuerdos revela la profunda brecha entre Vance y Rubio. En la declaración final de la reciente visita de Rubio a países del Golfo, se lanzó una invitación explícita a enfrentar los misiles balísticos iraníes y sus agentes, junto con un rechazo firme a la demanda iraní de soberanía sobre el estrecho de Ormuz y la imposición de tarifas en esa zona.
El diario interpretó este mensaje como una señal firme y clara de Rubio dirigida a los arquitectos del acuerdo con Irán — Steve Witkoff, el asesor presidencial y yerno Jared Kushner, e incluso a Vance — indicando que "esta no es la forma adecuada de cerrar un acuerdo".
Mientras que bajo el acuerdo de Vance Irán controla de facto Líbano, el pacto de Rubio incluye cláusulas que exigen la aplicación de sus términos tanto a los iraníes como al secretario general de Hezbolá, Naim Qassem.
El acuerdo firmado el pasado viernes reconoce explícitamente el derecho de Israel y Líbano a coexistir en paz y seguridad como dos estados soberanos y reafirma su derecho a la legítima defensa según el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Sin embargo, establece de manera tajante que ninguno podrá depender de terceros para este propósito sin intervención externa.
El periódico señaló que este pacto pone fin a la narrativa falsa de Hezbolá, que se ha presentado como "protector de Líbano", y también cierra la conspiración de la "expansión israelí". Además, subrayó que el gobierno libanés ha firmado un documento dirigido a Irán que declara: "No estamos dispuestos a que intervengan en nuestro nombre y llamamos a la disolución de todas las milicias armadas".
En la práctica, Beirut reconoce que la presencia del ejército israelí en el sur del país tiene como único objetivo proteger a las comunidades del norte y permite a Israel operar en áreas fuera del control del gobierno libanés, según el diario.
La firma libanesa otorga a Israel una legitimidad diplomática sin precedentes y un respaldo internacional claro para responder a cualquier violación. El ejército libanés solo asumirá responsabilidad en la zona si Hezbolá desarma de manera certificada, y las zonas piloto permitirán una retirada israelí gradual únicamente en territorios bajo control total de Beirut. Hasta entonces, Israel permanecerá en la zona de seguridad como garantía práctica de soberanía. Si Hezbolá no se desmantela, la responsabilidad y la culpa recaerán en la organización y en su patrocinador en Teherán.
Finalmente, el diario instó a la dirigencia política de Tel Aviv a aprovechar cualquier futura violación por parte de Hezbolá para fortalecer este logro en el terreno, evitando intervenir en Beirut para no provocar la ira del presidente Trump.
Líbano
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