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John Bolton afirma que la estrategia de Trump hacia Irán requiere una acción militar decisiva o una derrota histórica.

El exasesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, sostiene que la única manera de restaurar la disuasión frente a Irán es mediante una acción militar contundente. En un artículo publicado en el diario *The Washington Post*, Bolton advierte que aceptar una salida diplomática gradual sentaría un peligroso precedente, permitiendo a Teherán abrir y cerrar el estrecho de Ormuz a su antojo. Esto, según él, coloca al presidente Donald Trump ante una disyuntiva histórica: completar la misión o ser recordado como una versión estadounidense de "Anthony Eden".
Bolton acusa a Trump de haber caído en una "trampa militar" de su propia creación hacia Irán. El exfuncionario describe a un presidente ansioso por cerrar un acuerdo que le permita declarar la victoria, pero al mismo tiempo temeroso de firmar un pacto nuclear similar al de Barack Obama, que lo expondría a críticas. Esta contradicción, según Bolton, se reflejó en el reciente rechazo de Trump a la respuesta iraní al marco para poner fin a la guerra, calificándola de "totalmente inaceptable".
En su análisis, Bolton detalla que el actual estancamiento es el resultado de decisiones de Trump carentes de preparación. Señala que el presidente lanzó ataques conjuntos entre Estados Unidos e Israel sin explicar a los estadounidenses las justificaciones para usar la fuerza militar: ya sea para lograr un cambio de régimen, eliminar la amenaza nuclear y terrorista, o erradicar las capacidades militares de Teherán.
El exasesor también critica la falta de comunicación de la administración Trump. A diferencia del enfoque de George H. W. Bush antes de la Operación Tormenta del Desierto en 1991, la actual administración no informó al Congreso ni consultó con aliados de la OTAN, los países del Golfo, ni con los socios en las regiones del Pacífico y el Índico, que dependen completamente del petróleo de Oriente Medio.
Bolton añade que Trump no coordinó con las fuerzas de la oposición dentro de Irán, a pesar de las crisis económicas y las amplias protestas que siguieron a la muerte de Mahsa Amini. Señala que un amplio sector de la juventud iraní rechaza la ideología radical del régimen.
A pesar del éxito parcial de la campaña militar, incluyendo la operación "Proyecto Libertad" para reabrir el estrecho de Ormuz, Bolton sostiene que el problema radica en no haber completado la misión. Trump, dice, se detuvo a medio camino, esperando una salida diplomática del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, algo que Teherán rechaza mientras busca ganar tiempo para reconstruir sus capacidades militares, nucleares, sus redes terroristas y sus representantes.
Bolton plantea solo dos opciones para Trump que sean coherentes con la seguridad nacional de Estados Unidos:
Bolton concluye que la hegemonía iraní en la región es inaceptable tanto para los países del Golfo como para Washington. Advierte que cualquier salida diplomática gradual alentaría a Teherán a utilizar el estrecho como una herramienta de presión, aumentando o disminuyendo la tensión según sus intereses. Insiste en que restaurar la disuasión requiere esfuerzos activos para destruir las capacidades ofensivas del régimen, incluyendo lanchas rápidas, misiles antibuque y drones que amenazan el comercio marítimo.



