Mundo
Canadá abrió su puente fronterizo con Estados Unidos sin coordinación ni presencia de autoridades estadounidenses, en medio de tensiones comerciales y políticas.

Canadá procedió con la apertura de su puente fronterizo con Estados Unidos sin ningún tipo de coordinación ni acuerdo previo con las autoridades estadounidenses, quienes no estuvieron presentes en la ceremonia oficial.
La inauguración del puente, financiado íntegramente por Canadá con un presupuesto superior a 4.500 millones de dólares, se realizó al final de la semana pasada. La estructura, que tardó varios años en construirse y abarca una distancia de una milla y media, conecta directamente con la ciudad estadounidense de Detroit, en el estado de Michigan, justo al otro lado del río, sin la presencia de funcionarios locales o federales estadounidenses.
Este acto se enmarca en una serie de disputas entre Ottawa y Washington, entre ellas la reciente crisis arancelaria. El presidente Donald Trump otorgó un plazo de 30 días a Canadá para revertir la imposición de aranceles a productos estadounidenses. En caso de que Ottawa mantenga su postura, la Casa Blanca anunció que impondrá nuevos gravámenes a Canadá al término de ese periodo.
Las tensiones comerciales entre ambos países no son nuevas desde el inicio del segundo mandato presidencial de Trump, y se han extendido a otros asuntos pendientes. La relación bilateral durante los últimos dos años ha sido calificada por ciudadanos de ambas naciones como la peor en la historia reciente entre estos vecinos.
La falta de representación estadounidense en la inauguración no es un hecho aislado, sino parte de un contexto de desacuerdos entre los gobiernos. Uno de los conflictos previos fue la protesta de la administración Trump respecto al contrato firmado por la administración Biden con Canadá sobre la gestión de los ingresos generados por el puente.
Trump expresó su descontento desde los primeros meses de su gobierno con el acuerdo alcanzado por su predecesor, considerándolo desfavorable para Estados Unidos, a pesar de que Canadá asumió todos los costos de construcción y ejecución del proyecto.
Tras intensas negociaciones, ambos países acordaron compartir a partes iguales los ingresos derivados del tránsito de camiones y vehículos por el puente. Sin embargo, este pacto no logró resolver completamente las tensiones, lo que llevó a múltiples rondas de diálogo y al aplazamiento de la apertura del puente, inicialmente prevista para principios del verano, hasta finales de julio.
Ante la persistencia de conflictos comerciales y políticos, el gobierno canadiense decidió avanzar unilateralmente y abrir el puente para el tráfico comercial y turístico a partir del lunes siguiente a la inauguración.
En respuesta a la apertura unilateral y a la exclusión de Estados Unidos de la ceremonia, el presidente Trump afirmó que la decisión canadiense es comprensible dado que Canadá impone altos aranceles a Estados Unidos. Recordó que su administración logró asegurar el 50% de los ingresos del puente a favor de Estados Unidos tras arduas negociaciones.
Este no fue el primer enfrentamiento entre ambos gobiernos en relación con la apertura del puente. En febrero de este año, Trump amenazó con impedir la inauguración si no se resolvían las disputas arancelarias, un conflicto que se calmó temporalmente pero que resurgió con fuerza en julio cuando Trump reactivó la amenaza de aumentar los gravámenes a Canadá.
El proyecto del puente Howe International fue bautizado con el nombre de Gordie Howe, un jugador canadiense de hockey sobre hielo que también jugó para un equipo estadounidense en la ciudad de Dearborn, justo al otro lado del río que separa ambos países. Howe falleció antes de que el puente que lleva su nombre fuera construido.
La elección de este nombre pretendía simbolizar la unión entre canadienses y estadounidenses, pero no logró mitigar los desacuerdos relacionados con el proyecto, que sufrió retrasos de hasta dos años. La construcción comenzó en 2018 y se esperaba finalizar en 2024, pero se pospuso por conflictos sobre la distribución de ingresos y las regulaciones para el tránsito de mercancías, además de las tensiones arancelarias.
Aunque en ocasiones se han alcanzado acuerdos temporales para superar las crisis arancelarias, Trump ha reactivado repetidamente este tema en sus enfrentamientos con el gobierno canadiense. Estas disputas no son las únicas que afectan la relación entre dos aliados históricos dentro de la OTAN y vecinos cercanos.
Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca y la formación del gobierno canadiense tras las elecciones de Mark Carney, las diferencias entre ambos países se han intensificado, convirtiéndose en una de las mayores crisis que Estados Unidos ha enfrentado con sus aliados occidentales y dentro de la alianza atlántica.
Mundo
Fútbol
Salud
Fútbol