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Caos, detenciones y dudas sobre las elecciones: Zambia enfrenta una "prueba de democracia"
Tras el anuncio del triunfo del presidente actual Hakainde Hichilema con un 61% de los votos, Zambia ha vivido un aumento de tensiones políticas, con muertes, detenciones y acusaciones de graves irregularidades en las elecciones.

Desde que la comisión electoral de Zambia anunció la victoria del presidente actual Hakainde Hichilema con un porcentaje cercano al 61% de los votos en las elecciones presidenciales, se ha intensificado la tensión política en el país, tras la muerte de un político y exministro, junto con detenciones y acusaciones de la oposición sobre graves irregularidades.
Zambia había sido antes un modelo de democracia en el continente africano, pero el anuncio de la reelección de Hichilema para un segundo mandato de cinco años ha arrojado nuevas sombras sobre esta reputación, ante acusaciones de intentos de consolidar el poder y represión de la oposición.
El candidato principal de la oposición, Brian Mwila, que obtuvo un 38% de los votos y quedó en segundo lugar, anunció al día siguiente su intención de impugnar los resultados ante la corte, basándose en lo que calificó como graves irregularidades en el proceso electoral, observadas también por organismos independientes.
Los seguidores del presidente electo de Zambia, Hakainde Hichilema, celebran su victoria
Según el sitio de noticias camerunés Le Bled Parle, el procedimiento legal "abre un nuevo capítulo de disputas electorales en Zambia", mientras se espera que se anuncien los resultados finales para el lunes 24 de agosto.
Tensión tras el día de las elecciones
Las elecciones del 13 de agosto se llevaron a cabo sin incidentes, tras convocar a 8,7 millones de votantes a centros de votación para participar en las elecciones presidenciales, legislativas y municipales, pero la situación se deterioró rápidamente al día siguiente.
La policía confirmó la muerte del diputado Mototo Kafuwa durante una operación realizada el viernes 14 de agosto en la casa del principal opositor del presidente Hichilema en la capital, Lusaka. La familia del político, de 49 años, había estado preocupada por su paradero durante varios días, ya que había ocupado el cargo de ministro durante el gobierno del anterior presidente, Edgar Lungu.
Durante el mismo día, varias fuerzas de seguridad zambias realizaron la operación, oficialmente en el marco de una investigación sobre el tráfico de armas sospechoso.
La operación tuvo lugar al día siguiente de las elecciones, en el barrio Kabulonga de la capital, dentro de una de las casas del líder principal de la oposición, Brian Mwila, y se detuvo a 11 personas.
Varias figuras de la oposición política expresaron su tristeza, indignación y preocupación, considerando que Zambia no está acostumbrada a este tipo de violencia.
Dudas sobre la integridad de los resultados
La tensión coincidió con sospechas sobre manipulación de los resultados electorales, ya que encuestas realizadas tras emitir los votos indicaron que el presidente electo Hakainde Hichilema obtuvo menos votos que los anunciados por la comisión electoral.
La revista The Economist señaló que esta situación "nunca se ha observado en ninguna elección zambiana desde que comenzó la supervisión electoral por parte de observadores independientes en 2001".
El anuncio provocó fuertes reacciones de líderes políticos, entre ellos Harry Kalaba, presidente del partido "Citizens First", que quedó tercero en las elecciones, quien denunció "problemas graves que requieren transparencia y rendición de cuentas", según el periódico Lusaka Times.
Asimismo, un frente de organizaciones de la sociedad civil pidió a las autoridades que realicen una investigación "independiente, imparcial y transparente" sobre la muerte de Mototo Kafuwa, señalando "contradicciones en las narrativas presentadas al público", según el diario Zambian Observer.
Advertencia de la ONU sobre derechos de los detenidos
En respuesta a la serie de acontecimientos, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, instó a las autoridades zambias a "detener las detenciones arbitrarias y respetar plenamente el derecho de todos los detenidos a los procedimientos legales adecuados".
Añadió Türk en un comunicado: "En este momento crítico posterior a las elecciones, es fundamental respetar los derechos humanos".
Esta advertencia coloca a Zambia, como democracia, ante una nueva prueba, después de haber sido considerada un modelo de transición democrática estable en el continente, y haber experimentado tres transferencias pacíficas de poder desde la restauración de la democracia multipartidista en 1991.
Un legado democrático bajo nueva prueba
Hichilema se presentó a sí mismo como un símbolo de renovación democrática, tras pasar años en la oposición, "incluyendo un período de prisión".
Después de asumir el cargo, logró desplazar figuras clave del gobierno del anterior presidente Edgar Lungu, acusado de autoritarismo, construyendo así un historial democrático ampliamente elogiado dentro del país.
Pero los acontecimientos relacionados con las últimas elecciones podrían poner esta reputación a prueba difícil, en medio de lo que los críticos describen como señales adicionales del deterioro de las normas democráticas, tanto en África como en otras regiones del mundo.





