Mundo
Estados Unidos e Irán negocian un acuerdo temporal para extender la tregua, reabrir el estrecho de Ormuz y avanzar en conversaciones nucleares.

Estados Unidos e Irán están cerca de cerrar un acuerdo provisional que extendería por 60 días el frágil alto el fuego vigente desde hace tres meses, reabriría el estrecho de Ormuz y establecería un marco para negociaciones más amplias sobre el programa nuclear iraní, según fuentes estadounidenses.
Un informe de The Hill indica que esta medida podría constituir el mayor avance hacia un acuerdo definitivo para poner fin a las hostilidades iniciadas a finales de febrero, aunque no alcanza las metas que el presidente estadounidense Donald Trump había planteado para esta guerra.
Los negociadores ultiman los detalles de una carta de entendimiento que aún debe recibir la aprobación de Trump, mientras persisten las tensiones y medios oficiales iraníes señalan que Teherán tampoco ha cerrado el acuerdo de forma definitiva.
La región experimentó un nuevo aumento de la tensión esta semana tras las llamadas "acciones defensivas" ejecutadas por Estados Unidos en el sur de Irán, a lo que Teherán respondió con el lanzamiento de misiles balísticos hacia Kuwait, mientras los mediadores continúan sus esfuerzos para impulsar el acuerdo.
Fuentes estadounidenses detallan que la carta de entendimiento contempla la reapertura del estrecho de Ormuz para la navegación internacional, con un compromiso iraní de no imponer tarifas a los buques que transiten y de retirar minas del estrecho en un plazo de 30 días, a cambio de un alivio progresivo del bloqueo naval estadounidense y la emisión de exenciones que permitan a Irán reanudar sus exportaciones petroleras.
El informe identifica cinco aspectos que definen el contenido del posible acuerdo entre Washington y Teherán.
Según fuentes estadounidenses, la carta permitirá que el estrecho de Ormuz vuelva a estar abierto para el tránsito marítimo internacional, lo que contribuiría a aliviar la presión económica que enfrentan ambas partes.
Desde el inicio del conflicto, este paso estratégico se convirtió en un foco de tensión cuando Irán bloqueó el paso por donde circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo, provocando alteraciones significativas en los mercados globales y un aumento en los precios de la energía y los combustibles.
Durante una reunión del gabinete, Trump afirmó que "el estrecho debe estar abierto para todos, es aguas internacionales", y aseguró que Estados Unidos "lo vigilará, pero nadie lo controlará".
La divulgación de los detalles del acuerdo coincidió con una caída en los precios del petróleo: el crudo Brent descendió a cerca de 94 dólares por barril desde 96 dólares, mientras que el crudo estadounidense bajó a alrededor de 89 dólares por barril, acompañando la reducción en los precios de los combustibles en Estados Unidos tras semanas de incrementos.
Los precios del petróleo habían aumentado considerablemente desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, luego del cierre efectivo del estrecho, lo que tensionó el suministro mundial y llevó los precios locales del gas a niveles casi récord.
La propuesta de carta de entendimiento deja preguntas abiertas sobre el futuro del programa nuclear iraní y sus reservas, un tema que ha sido un punto de discordia prolongado en las negociaciones.
Varias cuestiones permanecen en discusión, incluyendo un compromiso iraní de no buscar el desarrollo de armas nucleares, junto con la apertura de una nueva ronda de negociaciones sobre el enriquecimiento de uranio y el manejo de las reservas de uranio altamente enriquecido durante el período de tregua de 60 días.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, indicó que el alivio de sanciones no se implementará antes de que Irán acepte entregar sus reservas de uranio altamente enriquecido, mientras Trump mencionó la posibilidad de trasladar lo que denominó "polvo nuclear" a Estados Unidos o destruirlo "en otro lugar aceptable".
Por su parte, Irán sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos, y reportes citan a un funcionario iraní señalando que Teherán podría aceptar reducir el nivel de enriquecimiento o transferir parte de sus reservas a un tercer país aceptable.
A pesar del acuerdo en los aspectos generales, ambas partes insisten en que el pacto aún no está formalmente cerrado. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló que podría tomar "unos días más", mientras la agencia iraní Tasnim reportó que aún quedan puntos pendientes en discusión.
Informes también indican que la liberación de miles de millones de dólares en activos iraníes congelados continúa siendo uno de los principales desacuerdos en las negociaciones.
Se menciona que el presidente iraní Masoud Pezeshkian afirmó que no se tomará ninguna decisión clave sin la aprobación del líder supremo Mojtaba Jamenei, quien no ha aparecido públicamente desde que resultó herido en un ataque aéreo durante el primer día del conflicto.
La posible conclusión del acuerdo ha generado reacciones divididas entre los legisladores en el Capitolio, y aún no está claro si el Congreso tendrá voz definitiva en el proceso; la propuesta ha provocado división dentro del Partido Republicano, con algunos expresando preocupación de que cualquier pacto que mantenga vigente al régimen iraní socave los resultados de la campaña militar estadounidense, mientras otros abogan por conceder a Trump el tiempo necesario para concluir las negociaciones.
No está definido si el Congreso estadounidense participará en la ratificación final del acuerdo, ante demandas de que cualquier entendimiento con Irán sea sometido a votación conforme a los mecanismos establecidos en el acuerdo nuclear de 2015.
La Comisión de Relaciones Exteriores del Senado señala que la Ley de Revisión del Acuerdo Nuclear con Irán de 2015 "impide que el presidente renuncie o suspenda sanciones legales vigentes antes de que el Congreso tenga la oportunidad de votar sobre un acuerdo, si se alcanza uno, y permite al Congreso eliminar estas autoridades de forma permanente si no aprueba el acuerdo debido a un veto presidencial".



