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Los presidentes de Congo y Burundi fortalecen la cooperación militar para enfrentar al movimiento rebelde M23 en el este congoleño.

El presidente de la República Democrática del Congo, Félix Tshisekedi, y su homólogo de Burundi, Évariste Ndayishimiye, se reunieron en Kinshasa para evaluar la situación de seguridad en las provincias de Fizi y Uvira, ubicadas en el sur de Kivu, regiones que han sido escenario de intensos combates entre las fuerzas gubernamentales y el movimiento rebelde M23 durante varios meses.
Fuentes de seguridad de ambos países indicaron que los mandatarios revisaron las operaciones militares realizadas desde febrero de 2026 contra los grupos armados activos en la zona. Decidieron reforzar las tropas desplegadas y mejorar sus capacidades operativas, especialmente mediante la adquisición de drones y la actualización de los sistemas de inteligencia para evitar filtraciones de información sensible.
Además, se estudia un plan para neutralizar infraestructuras estratégicas, entre ellas el aeropuerto de Minembwe, con el fin de restringir el movimiento aéreo en el área de conflicto, según informaron cuentas cercanas al gobierno de Kinshasa a través de la plataforma "X".
Tras esta reunión bilateral, los rebeldes del Movimiento 23 de Marzo y la Alianza del Río Congo denunciaron que el ejército congoleño lanzó un ataque a gran escala en el este del país, violando el alto al fuego. El portavoz rebelde, Lawrence Kanyuka, hizo esta denuncia mediante la red social "X".
El grupo insurgente afirmó que civiles resultaron afectados en nueve distritos de la provincia de Masisi, en Kivu Norte, además de otras zonas, debido a ataques perpetrados por el ejército congoleño los días 26 y 27 de junio.
En abril, las autoridades de la República Democrática del Congo y los rebeldes firmaron un memorando de entendimiento para establecer un mecanismo conjunto de monitoreo del alto al fuego. Según el ejército congoleño, en mayo los insurgentes abandonaron varias posiciones clave en Kivu Sudeste.
Sin embargo, los enfrentamientos continúan. La agrupación armada Twirwaneho, aliada del M23, anunció recientemente el control de las zonas de Kakenge, Ilundu, Bidegu y Kitavi tras combates intensos contra las fuerzas armadas y sus aliados.
Organizaciones de la sociedad civil y ONG reportan graves consecuencias humanitarias para la población civil, señalando que los bombardeos han causado daños considerables a diversas infraestructuras.
Burundi y la República Democrática del Congo mantienen un acuerdo bilateral que autoriza el despliegue de tropas burundesas en el este congoleño. Entre agosto de 2022 y diciembre de 2025, más de 29.000 soldados burundeses fueron enviados a las provincias de Kivu para combatir junto a las fuerzas armadas congoleñas y las milicias wazalendo, respaldadas por Kinshasa, contra los rebeldes.
La retirada de los insurgentes de Uvira y gran parte de la llanura de Ruzizi fue resultado de presiones diplomáticas, principalmente de Estados Unidos. No obstante, en el sur de Kivu persiste la presencia del grupo armado Twirwaneho, uno de los principales aliados del M23 en las tierras altas.
El movimiento M23, dominado por la etnia tutsi, reanudó las operaciones armadas a finales de 2021, acusando a las autoridades congoleñas de incumplir compromisos de acuerdos de paz previos. Actualmente controla amplias áreas de las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, incluyendo las ciudades de Goma y Bukavu, así como varias zonas estratégicas.
Kinshasa acusa a Kigali de apoyar a los rebeldes, acusación que Ruanda niega categóricamente. Por su parte, Kigali señala a la República Democrática del Congo y a Burundi de colaborar con las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda, un grupo armado hutu acusado de participar en el genocidio contra los tutsis en 1994.
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