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Darfur enfrenta una crisis sanitaria entre la guerra y el cólera
En Darfur, la combinación de conflictos armados y brotes de cólera amenaza con desencadenar una grave emergencia sanitaria.

En los campamentos de desplazados en la región de Darfur, familias hacinadas bajo tiendas deterioradas consumen agua contaminada mientras brotes epidémicos cobran vidas que sobrevivieron a los bombardeos y disparos.
Mientras las confrontaciones continúan redefiniendo el mapa del conflicto en el oeste de Sudán, cientos mueren silenciosamente por enfermedades en una de las zonas más afectadas por la guerra a nivel mundial.
Con la llegada de la temporada de lluvias, organizaciones sanitarias internacionales y activistas locales advierten sobre una inminente catástrofe humanitaria, ya que las aguas estancadas se convierten en focos epidémicos y el agua potable se mezcla con el agua de lluvia, en medio de una casi total ausencia de servicios básicos de salud.
Situación del brote de cólera en Darfur y Kordofán
Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra fechado el 10 de julio de 2026, se confirmaron más de 1.330 casos de cólera y 114 muertes, con expectativas de aumento conforme avance la temporada de lluvias.
El representante de la OMS en Sudán, el doctor Shibl Sahbani, indicó durante la presentación que la tasa de mortalidad entre los infectados alcanza actualmente el 13,7%, un nivel "altamente elevado". Señaló que el brote se concentra en las regiones de Darfur y Kordofán, donde el acceso de los trabajadores humanitarios y sanitarios sigue severamente limitado.
Sahbani hizo un llamado para intensificar el acceso a la ayuda humanitaria en las zonas afectadas, especialmente en ciudades como Al-Obeid, Kadugli y Dalang, que sufren un estricto cerco que impide la llegada de suministros médicos y alimentarios. Recalcó que la continuidad de los combates imposibilita una respuesta adecuada al brote.
Limitaciones en el registro y condiciones en los campamentos
Fuentes en terreno señalan que estas cifras representan solo una fracción de la realidad, pues muchas áreas afectadas permanecen fuera del alcance de la vigilancia epidemiológica. Las muertes ocurridas en campamentos remotos o durante desplazamientos suelen no registrarse en las estadísticas oficiales de la OMS.
El portavoz oficial de la Coordinación General de Desplazados y Refugiados en Darfur, Adam Rajjal, declaró a Al Jazeera que los campamentos en toda la región enfrentan una crisis humanitaria y sanitaria que supera los límites de la resistencia humana, con una grave escasez de medicamentos y suministros médicos.
Rajjal explicó que la propagación de enfermedades infecciosas, incluyendo cólera, malaria, sarampión y diarreas agudas, ocurre en un contexto donde la mayoría de los centros de salud han dejado de funcionar. Advirtió que la situación avanza rápidamente hacia una gran catástrofe humanitaria.
Destacó que los niños y las mujeres son los grupos más afectados, con niveles alarmantes de desnutrición. Además, la falta de alimentos, agua potable y refugio contribuye al aumento de la mortalidad, junto con un incremento en los casos de traumas psicológicos y violencia de género, lo que agrava la vulnerabilidad de las comunidades desplazadas.
Impacto de la destrucción de fuentes de agua
El activista humanitario y defensor de derechos humanos en el oeste de Darfur, Hamdi Osman, informó a Al Jazeera que las Fuerzas de Apoyo Rápido destruyeron pozos de agua mediante drones en las zonas de Kalbas, Bir Umm Sulaybah y aldeas cercanas al norte de Al-Geneina, convirtiendo el agua potable en un arma de guerra.
Osman señaló que esta "destrucción sistemática de fuentes de agua" agravó significativamente la crisis humanitaria, provocando una severa escasez de agua limpia y facilitando la propagación de cólera, tifus y malaria entre los desplazados que huyeron de esas áreas.
El activista agregó que los desplazados de Kalbas, Bir Umm Sulaybah y las aldeas vecinas sobreviven ahora bajo árboles al aire libre en condiciones humanitarias trágicas, mientras algunos lograron llegar al este de Chad en busca de seguridad.
Comentó que los desplazados consumen agua contaminada y se alimentan con lo que la naturaleza les ofrece, y que el cólera es solo un eslabón en una cadena larga de sufrimientos que viven los habitantes de Darfur desde hace más de dos décadas. Precisó que los equipos de estadísticas y emergencias no han podido realizar un conteo exacto de los afectados debido al deterioro de la seguridad.
Osman instó a la comunidad internacional a garantizar el acceso de organizaciones internacionales y abrir corredores seguros para la ayuda, advirtiendo que la continuidad de la situación conducirá a una crisis sanitaria que superará la capacidad de cualquier entidad para controlarla, especialmente con el uso intensivo de drones por parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido para atacar infraestructuras civiles.
Al Jazeera intentó obtener una respuesta de las Fuerzas de Apoyo Rápido sobre las acusaciones de destrucción de pozos y ataques a civiles, pero no recibió respuesta al momento de la publicación. Estas fuerzas habían negado previamente atacar a civiles o infraestructuras civiles.
Estado de la situación en Jartum y seguimiento en Kordofán
Por su parte, el viceministro interino de Salud Federal, Musab Muhammad, informó sobre la detección de varios casos en el estado de Jartum, correspondientes a personas provenientes del estado de Kordofán del Norte. Aseguró que todos los pacientes atendidos han logrado recuperarse completamente tras recibir la atención médica adecuada.
En declaraciones exclusivas a Al Jazeera, el viceministro confirmó que actualmente el estado de Jartum está libre de cólera, y que los casos registrados anteriormente provenían de la zona de Al-Mazroub en Kordofán del Norte, sin contagios internos.
Explicó que se han reportado casos en los estados de Kordofán del Norte y Kordofán del Oeste, según los informes y datos recopilados por los equipos de vigilancia de campo del ministerio en esas regiones.
Muhammad confirmó que se continúa monitoreando los casos en ambos estados, donde el número acumulado de infecciones supera las 1.547, de acuerdo con los últimos informes de investigación realizados por los equipos en terreno.
Al mismo tiempo, señaló que el Ministerio de Salud Federal mantiene un alto nivel de preparación mediante salas de emergencia distribuidas en varios estados para brindar una respuesta rápida y coordinar los esfuerzos en campo para limitar la propagación y controlar la enfermedad.
Contexto humanitario y riesgos durante la temporada de lluvias
Estos acontecimientos ocurren en un momento en que Sudán enfrenta la mayor crisis humanitaria global, con más de 33 millones de personas que requieren asistencia, de las cuales 21 millones necesitan servicios de salud, mientras que el número de desplazados alcanza los 13,4 millones.
El movimiento constante de desplazados y la sobrepoblación en los centros de acogida incrementan los riesgos de contagio, especialmente tras registrarse más de 127 muertes relacionadas con el brote en Kordofán durante la última ola epidémica.
Estos riesgos se agravan con la llegada de la temporada de lluvias, que aumenta la probabilidad de que las aguas de las inundaciones se mezclen con las fuentes de agua potable, lo que mantiene a las autoridades sanitarias en alerta permanente para implementar intervenciones urgentes y evitar que los casos importados se conviertan en nuevos focos de contagio.
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