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Diez años después del Brexit, crece el debate en Europa sobre la posible reincorporación del Reino Unido a la Unión Europea.

La relación entre Reino Unido y la Unión Europea vuelve a ser tema de discusión tras diez años desde el histórico referéndum que llevó a la salida británica del bloque, con nuevas conversaciones sobre un posible retorno.
Michel Barnier, exjefe negociador del Brexit por la Unión Europea, declaró a Euronews que la puerta del bloque sigue abierta para el Reino Unido, aunque puntualizó que Londres no puede seleccionar a su antojo las políticas comunitarias.
Barnier explicó que la decisión de regresar corresponde únicamente al Reino Unido, pero enfatizó que Bruselas ha establecido sus condiciones de manera clara e inequívoca.
Encuestas recientes reflejan que una mayoría significativa del público británico, independientemente de su afiliación política, considera que la salida del bloque fue un error.
El político de centroderecha, que también fue primer ministro de Francia, señaló que el Brexit, aprobado hace una década mediante un voto soberano, pertenece al pasado, pero el futuro y la posibilidad de retorno permanecen abiertos.
Agregó que tanto el gobierno como los partidos políticos británicos conocen los requisitos para una eventual reincorporación, y subrayó que Londres debe entender que "no puede tener la torta y comérsela al mismo tiempo", según sus palabras.
Barnier calificó el Brexit como "un juego perdido para ambas partes" y mencionó que el Reino Unido podría integrarse al mercado único europeo, es decir, al espacio económico sin fronteras internas, sin volver a ser miembro pleno de la Unión, tal como han hecho Islandia, Liechtenstein y Noruega.
Resaltó que las condiciones para que un país se integre al mercado único son muy claras, incluyendo el respeto a las cuatro libertades fundamentales: la libre circulación de bienes, servicios, personas y capitales.
Uno de los principales "límites rojos" para el gobierno laborista encabezado por el primer ministro dimisionario Keir Starmer fue precisamente no adherirse al mercado único.
Starmer consideró esta postura como un medio para cumplir las promesas electorales de su partido y para intentar apaciguar a los votantes que apoyaron la salida del bloque, mientras gestionaba un proceso de "reajuste" en las relaciones con la Unión Europea.
En lugar de unirse plenamente, Starmer buscó la incorporación del Reino Unido a sectores específicos, aunque este tipo de acuerdos parciales o "a medida" no han sido históricamente contemplados dentro del marco comunitario.
La posición de Andy Burnham, diputado en la Cámara de los Comunes y principal candidato para suceder a Starmer, aún no está definida respecto a este tema.
Barnier sugirió que si se mantiene el actual nivel de armonización legislativa, el Reino Unido podría seguir un camino acelerado para su regreso, evitando así el largo y complejo proceso de adhesión que enfrentan países candidatos como Ucrania, Moldavia y naciones de los Balcanes Occidentales.
Indicó que la duración del proceso depende del Reino Unido y añadió que si el país se aleja significativamente de las normas comunitarias, en aspectos como la alimentación o la seguridad, el proceso se prolongaría considerablemente.
Además, propuso facilitar la cooperación entre el Reino Unido y la Unión Europea mediante la creación de un nuevo organismo, al que describió como "una especie de Consejo Europeo de Defensa y Seguridad" que funcionaría "junto a las instituciones actuales".
Este órgano estaría abierto a países que no son o no han sido miembros de la Unión, incluyendo al Reino Unido, Noruega y Ucrania, entre otros.
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