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Con señales de lesiones... la detención de dos diplomáticos franceses en Teherán desata una nueva crisis

Dos diplomáticos franceses fueron detenidos durante horas en Teherán, y uno de ellos regresó a París con lesiones visibles, lo que ha provocado una nueva crisis diplomática entre Francia e Irán.

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Con señales de lesiones... la detención de dos diplomáticos franceses en Teherán desata una nueva crisis
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Los dos diplomáticos franceses regresaron a París, mientras uno de ellos aún lleva señales de una lesión en la frente tras haber sido detenidos durante horas en Teherán.

El incidente se convirtió rápidamente en una nueva crisis diplomática entre París y Teherán, después de que Francia acusara a las autoridades iraníes de agredir a uno de los empleados de su embajada, mientras que Irán justificó su intervención alegando sospechas de que los diplomáticos realizaban actividades que afectaban la seguridad nacional.

¿Qué sucedió?

Según la versión francesa, publicada por el diario "Le Monde", agentes de la inteligencia iraní detuvieron el 19 de julio a dos empleados de la embajada francesa mientras se encontraban en un lugar privado en la capital, Teherán, antes de someterlos a un interrogatorio que duró aproximadamente 4 horas.

El ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, confirmó que uno de los diplomáticos fue golpeado, calificando lo ocurrido como un "acto peligroso y deliberado", y subrayando que "este acto intimidatorio no quedará sin consecuencias".

Tras el incidente, París convocó al encargado de negocios iraní para presentar una protesta formal. Por su parte, Teherán negó haber ejercido cualquier violencia física.

Mohammad Tanaei, director del Departamento de Europa Occidental del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, declaró que los diplomáticos estaban manteniendo "una reunión con personas acusadas en casos que afectan la seguridad nacional", y que su detención fue solo por un breve período, alegando además que se incautaron documentos relacionados con actividades que "afectan la seguridad nacional".

Asimismo, la agencia oficial de noticias iraní (IRNA) calificó las acusaciones francesas de "infundadas".

Un precedente en las relaciones franco-iraníes

"Le Monde" considera que lo ocurrido constituye un precedente en las relaciones entre ambos países, ya que si bien diplomáticos extranjeros en Irán han sido objeto de acoso o intimidación en el pasado, nunca antes se había producido una agresión física directa contra un diplomático francés.

Personas cercanas a la víctima creen que el consejero cultural francés fue blanco debido a su labor de fomento de las relaciones con la sociedad iraní. Un diplomático francés comenta: "No hizo más que cumplir con su trabajo como consejero cultural, es decir, tender puentes entre Francia y la sociedad iraní, y eso despertó el descontento del régimen".

¿Por qué intensificó Teherán?

París vincula esta escalada con el estado de tensión que vive el régimen iraní tanto a nivel interno como externo. Por un lado, las autoridades siguen evocando las protestas de enero pasado, que estallaron en medio de la crisis económica y fueron reprimidas con dureza; por otro lado, los ataques estadounidenses e israelíes que siguieron no lograron derrocar al régimen como algunos de sus oponentes esperaban.

"Le Monde" considera que la supervivencia del régimen pese a esas presiones ha reforzado en él un sentimiento de arrogancia y exceso de confianza, junto con una creciente obsesión por las conspiraciones occidentales.

En este contexto, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, calificó durante una conversación telefónica con su homólogo francés el comportamiento de los diplomáticos como "inusual", una justificación que París interpretó como un intento de legitimar la agresión sufrida por uno de ellos.

¿Vuelve la política de "toma de rehenes"?

La preocupación francesa no se limita al incidente de la agresión, sino que se extiende a la posibilidad de que Teherán reanude el uso de ciudadanos extranjeros como moneda de cambio diplomática. Esto ocurre pocos meses después de la liberación de los franceses Cécile Kohler y Jacques Paris, quienes pasaron más de tres años y medio detenidos en Irán.

El ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, afirma que Francia es "uno de los países que más apoya a la sociedad civil iraní, y está pagando el precio de ese compromiso", señalando que Teherán ya había acusado a París, a principios de este año, de apoyar y armar a los manifestantes iraníes, acusaciones que Francia negó oficialmente y solicitó retirar sin obtener respuesta.

Mientras los dos diplomáticos franceses regresaban a París, el Reino Unido había comenzado a evacuar al personal de su embajada en Teherán debido al aumento de la tensión regional, mientras que Francia mantuvo al resto de su personal diplomático en sus puestos, en una señal de su determinación de continuar su presencia diplomática a pesar de la crisis.

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