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Dudas europeas sobre la participación en desminado del estrecho de Ormuz
Funcionarios europeos dudan en enviar barcos para desminar el estrecho de Ormuz ante riesgos, mientras EE.UU. presiona para reabrir la vía marítima.

Funcionarios europeos muestran reticencia a comprometerse con el envío de buques de guerra para participar en las operaciones de desminado del estrecho de Ormuz, debido al temor a que estas embarcaciones se expongan a peligros, en un contexto en el que el presidente estadounidense Donald Trump presiona para acelerar la reapertura de esta ruta marítima estratégica para la navegación, según informó Bloomberg.
Un alto funcionario europeo involucrado en conversaciones secretas entre Estados Unidos y sus aliados señaló que las negociaciones sobre cómo retirar las minas iraníes del estrecho se han vuelto extremadamente complejas por la falta de claridad en el método de ejecución. Además, indicó que el plazo estricto impuesto por Trump, que vence a finales de semana, está llevando a algunos países europeos a reconsiderar su participación.
El funcionario explicó que los barcos especializados en desminado suelen desplazarse lentamente y carecen habitualmente de armamento defensivo, lo que los hace vulnerables a ataques.
Por otro lado, otro representante europeo indicó que Estados Unidos no dispone de suficientes capacidades para desplegar en Oriente Medio equipos adecuados para la remoción de minas, por lo que requiere la ayuda de sus aliados en este ámbito específico.
Washington evalúa el acuerdo entre Estados Unidos e Irán desde dos perspectivas, en medio de una división entre demócratas que prefieren el pacto del expresidente Barack Obama y republicanos que respaldan la fórmula de Donald Trump.
Durante la cumbre del G7 celebrada en Francia, los líderes europeos plantearon diversas preguntas sobre la naturaleza de los acuerdos alcanzados antes de aprobar su participación en las tareas de desminado y patrullaje marítimo, pero hasta ahora no han recibido respuestas satisfactorias, según funcionarios con conocimiento del asunto.
En las últimas semanas, un número creciente de petroleros ha comenzado a cruzar el estrecho de Ormuz acercándose a la costa omaní, principalmente durante la noche y con las señales de identificación apagadas, mientras Estados Unidos proporciona orientación, coordinación y apoyo aéreo.
No obstante, autoridades de Omán advirtieron el mes pasado a los barcos comerciales sobre la necesidad de extremar precauciones tras detectar un objeto sospechoso de ser una mina naval en sus aguas territoriales.
Irán fue el tema central en la cena inaugural de los líderes del G7, donde Trump ofreció, según un funcionario, una extensa explicación a sus homólogos sobre las ventajas del acuerdo con Teherán, asegurando que no habrá peajes para el paso por el estrecho.
El ambiente del encuentro fue descrito como franco y abierto, con los líderes debatiendo el asunto iraní libremente y sin apoyarse en notas escritas. Paralelamente, Francia mantiene contactos a nivel ministerial con Irán para discutir detalles del acuerdo, aunque tampoco ha recibido respuestas claras.
El presidente estadounidense sostiene que el estrecho de Ormuz, por donde normalmente transita una quinta parte del suministro energético mundial, estará reabierto para el viernes, aunque sus aliados europeos no comparten su optimismo.
Un alto funcionario estadounidense declaró a Bloomberg que el tráfico marítimo en el estrecho aumentará de forma gradual y que podría tomar cerca de dos semanas para que el tránsito de carga se eleve de manera significativa, posiblemente más tiempo para alcanzar los niveles previos a los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán en febrero.
La agencia consideró que esta estimación limita el optimismo de Trump sobre la rapidez con que la navegación volverá a la normalidad. El lunes, durante la cumbre en Evian, el presidente afirmó: "Los barcos ya están saliendo y para el viernes el estrecho estará completamente abierto", agregando que las operaciones de búsqueda se concentran en un número reducido de minas ya localizadas.
Sin embargo, funcionarios advirtieron que aún existen minas en el estrecho y que las empresas navieras difieren en su evaluación del nivel de riesgo aceptable para cruzar Ormuz.
Bloomberg reportó que es probable que Irán haya desplegado distintos tipos de minas, incluyendo minas que reposan en el fondo marino, otras ancladas al lecho y que flotan bajo la superficie, además de minas flotantes en la superficie.
Ben Siperly, oficial retirado de la marina estadounidense con experiencia en guerra contra minas y actual ejecutivo de la empresa Havoc AI, explicó que localizar y destruir todas las minas es un proceso arduo que requiere asegurar que la zona esté completamente libre de riesgos.
Detalló que el canal marítimo se dividirá en sectores y será inspeccionado con vehículos submarinos no tripulados equipados con sensores, cuyos datos identificarán los objetos que constituyen minas y que deben ser neutralizados o destruidos.
Siperly indicó que Estados Unidos ya no cuenta con barcos dedicados exclusivamente al desminado, debido a la próxima retirada de sus buques tipo Avenger, aunque las embarcaciones de combate costero pueden equiparse con sistemas para esta tarea, incluyendo vehículos submarinos no tripulados.
Algunos dispositivos pueden detonar minas a distancia activando sus detonadores magnéticos, mientras que otras requieren ser destruidas con cargas explosivas, ya sea remotamente o mediante buzos.
El oficial enfatizó que las operaciones de búsqueda y desminado son lentas y muy precisas, y que la prioridad máxima es garantizar la limpieza total del área, no la rapidez en completar la misión.
Cientos de barcos varados en el Golfo Pérsico aguardan el resultado del acuerdo entre Washington y Teherán, con la esperanza de que el estrecho de Ormuz se reabra gradualmente y la navegación se restablezca.
Expertos señalaron que la duración de la operación dependerá de la cantidad de minas y otros factores, y que la cooperación iraní, proporcionando información sobre la ubicación de las minas, podría acelerar el proceso.
Siperly mencionó que durante las operaciones de desminado, los barcos tripulados y los drones marítimos se moverán a velocidades de entre 3 y 5 nudos (aproximadamente 3,5 a 6 millas por hora).
Dada la extensión del estrecho, la misión podría durar 30 días o más para declarar con confianza que la vía está libre de minas, y el plazo podría extenderse si surgen obstáculos.
Finalmente, advirtió que siempre debe considerarse la posibilidad de una explosión no planificada, ya que incluso con operaciones altamente cuidadosas, existe el riesgo de que alguna mina no sea detectada, esté enterrada o haya flotado fuera de su posición original.
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