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Washington impone nuevas sanciones contra redes de trabajadores informáticos norcoreanos que financian armas mediante fraudes laborales globales.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó el miércoles un nuevo paquete de medidas restrictivas dirigido a Corea del Norte, que alcanza a diez personas y una entidad corporativa. La acción responde a la necesidad de frenar las actividades ilícitas que sostienen los programas armamentísticos de Pyongyang.
Según la notificación oficial, las sanciones castigan a intermediarios y empleados del sector de tecnologías de la información radicados tanto en territorio norcoreano como en Rusia. Estos individuos obtienen puestos de trabajo en empresas estadounidenses e internacionales mediante métodos engañosos.
La administración Trump detalló que el régimen se queda con la mayor parte de los salarios generados por estos trabajadores para costear sus arsenales de misiles balísticos y armas de destrucción masiva. El comunicado ministerial advirtió sobre la infiltración de estas redes en el sistema financiero mundial, lo que exige una respuesta coordinada ante la amenaza.
Dentro de la lista negra figura el "First Financial and Technical Development Center" (Centro de Desarrollo Financiero y Técnico Primero), institución vinculada directamente con seis de los sujetos sancionados. Esta medida coincide con acciones similares adoptadas este mismo mes por Australia y la Unión Europea.
Mientras Washington endurece su postura económica, el presidente Donald Trump ha manifestado su interés en reanudar el diálogo con Pyongyang. No obstante, la capital norcoreana ha mostrado escaso compromiso con las iniciativas diplomáticas destinadas a limitar su capacidad nuclear.
A principios de este mes, el mandatario estadounidense minimizó las posibilidades de mantener un encuentro de alto nivel con Kim Jong-un en China durante el próximo mes. A pesar de estas señales mixtas, Trump sigue siendo el único líder de EE.UU. que ha celebrado cumbres históricas con el dirigente norcoreano en 2018 y 2019.
Aquellos esfuerzos de acercamiento fracasaron debido a la insistencia norteamericana en la desnuclearización completa de la península. Desde entonces, aunque Trump ha calificado repetidamente a Corea del Norte como una "potencia nuclear", su gobierno mantiene formalmente la política de no reconocimiento oficial de dicho estatus y continúa presionando por el desmantelamiento de sus arsenales atómicos.



