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El alcalde de Nueva York, Zaharan Mmdani, reafirma su promesa electoral de arrestar a Netanyahu si visita la ciudad, generando un fuerte debate político en EE.UU.

Una amplia ola de indignación ha sacudido el escenario político estadounidense, tanto entre demócratas como republicanos, tras la reiteración del alcalde de Nueva York, el socialista demócrata Zaharan Mmdani, sobre su compromiso electoral realizado antes de asumir el cargo.
Mmdani se comprometió a detener al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en caso de que este visite Nueva York durante su mandato como alcalde.
Estas declaraciones del edil más joven en la historia de la ciudad más poblada y económicamente potente de Estados Unidos se producen en un momento de gran complejidad para el Partido Demócrata, que atraviesa una crisis interna marcada por la división entre sus dos principales facciones: el ala tradicional en Washington, liderada por los jefes de la minoría demócrata en el Senado y la Cámara de Representantes, Chuck Schumer y Hakim Jeffries respectivamente, y por otro lado, el propio Mmdani junto con el reconocido senador progresista Bernie Sanders.
Además, el momento coincide con los preparativos de Nueva York para acoger la Asamblea General anual de las Naciones Unidas, que se celebra tradicionalmente a mediados de septiembre.
En sus últimas declaraciones, Mmdani indicó que su equipo legal está trabajando activamente para estudiar las medidas apropiadas ante una eventual visita del líder israelí a la ciudad.
Personas cercanas al ala progresista del Partido Demócrata señalan que esta postura está en completa consonancia con los discursos de campaña de Mmdani, en los que prometió a los habitantes de Nueva York una serie de acciones a implementar al asumir la alcaldía.
Por tanto, sus declaraciones actuales no introducen novedades respecto a lo expresado durante la campaña, aunque en ese momento generaron un rechazo considerable entre los líderes demócratas y la estructura política oficial en Washington.
Los residentes de Nueva York, que representan una diversidad de comunidades estadounidenses, ya conocen la posición de Mmdani sobre este asunto y sobre las acciones de la Corte Penal Internacional contra Netanyahu, y fueron ellos quienes lo eligieron, incluyendo a una amplia parte de la comunidad judía estadounidense que reside en la ciudad, la que alberga la mayor población judía de Estados Unidos.
Lo que sostiene Mmdani ahora es una reafirmación de un programa político que no es ni nuevo ni circunstancial, sino que formó parte central de su campaña electoral y que fundamentó su elección para liderar esta nueva etapa en la historia de la ciudad, cuyos habitantes pertenecen a todas las comunidades étnicas, religiosas y sociales del país.
Los republicanos en Washington no han dudado en expresar, a través de comunicados y mensajes en redes sociales, sus dudas sobre si Mmdani representa ahora una voz rebelde dentro del panorama político estadounidense.
Desde esa formación consideran que Mmdani ha "traspasado completamente las tradiciones internas del Partido Demócrata y la postura de su liderazgo tradicional en Washington, no solo en cuanto a políticas internas y la dirección de un sector político dentro del partido, sino que además, con estas declaraciones, busca generar una crisis internacional al atacar a uno de los aliados más cercanos de Estados Unidos en Oriente Medio y el mundo, amenazando con arrestar a uno de sus amigos más próximos en caso de que visite Nueva York".
Los republicanos argumentan que el alcalde de Nueva York, con esta postura, no solo desafía a la dirección de su partido, sino que también excede sus competencias ejecutivas al interferir en las prerrogativas del gobierno federal para manejar las relaciones internacionales.
Los republicanos sostienen que Mmdani no tiene derecho a actuar según sus deseos personales, ya que no gobierna una isla aislada donde pueda implementar políticas acordes con su ideología, dado que el asunto compete a las autoridades federales y su derecho a gestionar las relaciones internacionales conforme a los intereses superiores de la seguridad nacional estadounidense.
Además, cuestionan si estas declaraciones benefician realmente a Estados Unidos o si responden a una agenda personal de Mmdani y de un sector político que ahora monopoliza la expresión pública de sus posiciones, las cuales no se alinean con las tradiciones políticas de Washington, donde existe una interacción entre competencias locales limitadas y un gobierno federal autorizado para gestionar los intereses nacionales.
Los republicanos también señalan que la postura de Mmdani contradice la posición oficial de Estados Unidos respecto a la Corte Penal Internacional, declarada en múltiples ocasiones y respaldada de manera unánime por legisladores demócratas y republicanos en el Congreso, quienes han condenado la postura de la Corte contra Netanyahu y otros funcionarios del gobierno israelí.
Este consenso entre la Casa Blanca, el Congreso, el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia representa la posición oficial estadounidense, adoptada conjuntamente por líderes de ambos partidos en el Congreso.
Por ello, consideran que la postura de Mmdani en este tema y en esta etapa representa una desviación del consenso estadounidense respecto a la Corte Penal Internacional y sus fallos contra uno de los principales aliados de Estados Unidos en Oriente Medio y otras regiones.
La profunda división en la visión política dentro del Partido Demócrata es ya un secreto a voces, con sus integrantes intentando superar la crisis interna que afecta la unidad del partido ante las próximas elecciones de noviembre.
Algunos líderes demócratas han manifestado que las declaraciones de Mmdani no favorecen en absoluto al partido en el contexto de la campaña electoral venidera.
Han añadido que, aunque el partido siempre ha sabido escuchar y contener todas las voces dentro de su estructura en momentos críticos para el país, este discurso en particular, y en este momento, podría desviar el debate hacia una narrativa que beneficiaría a los republicanos, quienes acusan a los demócratas de abandonar las tradiciones políticas estadounidenses y de renunciar a una de las alianzas más importantes en la historia de Estados Unidos.
Los dirigentes creen que Mmdani y otros demócratas que apoyan su perspectiva están desviando el discurso electoral de su rumbo adecuado, al centrarse en las fallas de la administración actual para atender las demandas de los estadounidenses en cuanto a la reducción de la inflación, el alivio del costo de vida y la mejora de las condiciones sociales, además de abordar los temas que más preocupan a las familias estadounidenses, como las crisis en el sistema de seguros médicos que afectan a millones desde que el expresidente Trump y los republicanos en el Congreso suspendieron la financiación de los programas gubernamentales de salud conocidos como "Obamacare".
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