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Irán acumula 70 días de corte de internet, con pérdidas de 1.800 millones de dólares, mientras el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria vende acceso a una élite selecta.

Más de 1.800 millones de dólares en pérdidas económicas y una población sumida en el aislamiento digital: esa es la factura de dos meses de corte de internet en Irán, una crisis que, según medios israelíes, tiene al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria como actor central. El sitio Walla! profundiza en el análisis y señala que la Guardia controla quién accede a la red, vendiendo el servicio solo a quienes superan un filtro de lealtad comercial, académica o científica, a través de la compañía MCI, vinculada a sus propios conglomerados empresariales.
El acceso, según reportes desde dentro de Irán que cita Walla!, depende de las llamadas "tarjetas SIM blancas", chips exentos de los sistemas de bloqueo gubernamentales que ofrecen un camino casi libre hacia la web global. Mientras las autoridades en Teherán privan de internet a millones de iraníes, agravando el colapso económico y el aislamiento total, la élite que puede pagar la costosa factura sigue conectada. Esta disparidad ha encendido la ira popular y provocado fisuras dentro del propio régimen iraní.
Irán ha recurrido históricamente a cortes de internet para imponer control durante protestas y crisis, pero la situación actual no tiene precedentes. Según datos de la organización NetBlocks, el país superó los 70 días consecutivos de desconexión, un récord que ha transformado la vida cotidiana. Desde que comenzó el bloqueo el 8 de enero, millones de iraníes siguen sin acceso a la red, sin señales reales de que la normalidad esté cerca.
En todo el país, se habla de un "terremoto silencioso" que destruye la economía: dueños de negocios, trabajadores independientes, estudiantes y profesionales tecnológicos se encuentran aislados de sus herramientas básicas de trabajo. Para la mayoría, internet no es un lujo, sino un medio de vida. Activistas de derechos humanos en Irán estiman que las pérdidas superan los 1.800 millones de dólares en solo dos meses.
Mientras la población general lucha por obtener una conexión intermitente a través de costosas VPN en el mercado negro, un grupo reducido de iraníes disfruta de un acceso mejorado mediante un servicio llamado "Internet Pro". Este servicio permite a los usuarios autorizados sortear la mayoría de los mecanismos de bloqueo y obtener una conexión estable y rápida a sitios y servicios internacionales, una conexión que antes estaba al alcance de todos. La brecha entre quienes pueden pagar este acceso privilegiado y el resto de la población se ha ensanchado de forma dramática.
Los ciudadanos comunes pagan sumas exorbitantes por VPN inestables para acceder a plataformas como X, Telegram o sitios de noticias, mientras otros continúan trabajando casi con normalidad. Un iraní citado por CNN describió la situación como "una patada en el estómago". La gente lucha por sobrevivir en medio de la inflación y el desempleo, y descubre que una minoría vive en un mundo digital completamente diferente, gracias a lo que pagan al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria.
Dentro del propio Irán, las críticas han alcanzado niveles inéditos. Periódicos leales al poder han advertido sobre la aparición de una "élite digital" frente a un público débil y aislado. Organizaciones laborales, sindicatos de enfermeras y asociaciones de abogados han anunciado su rechazo al servicio en señal de solidaridad con los ciudadanos. Incluso la Asociación de Psiquiatras de Irán advirtió que "dividir el internet según la clase social puede aumentar los sentimientos de alienación, presión psicológica y pérdida de confianza pública".
Al mismo tiempo, han surgido grietas dentro del sistema. Mientras los conservadores y allegados a los organismos de seguridad apoyaron la medida, miembros de la administración del presidente Masoud Pezeshkian han intentado distanciarse públicamente. La oficina del presidente calificó la restricción de "injusta" y afirmó que no se ha presentado "ninguna justificación real para continuar con esta política". El ministro de Comunicaciones declaró que "un buen internet es un derecho de todo iraní".
Sin embargo, según Walla!, la realidad es muy distinta: el bloqueo continúa, los precios de las VPN se disparan y crece el número de iraníes que buscan formas de evadir la censura, incluyendo el uso de antenas Starlink introducidas ilegalmente en el país.



