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El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní condicionó la reapertura temporal del estrecho de Ormuz a gestos concretos de buena fe del presidente estadounidense Donald Trump, según fuentes diplomáticas que revelaron también propuestas detalladas para un acuerdo con Omán y el papel central de Pakistán como mediador.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní comunicó formalmente a las autoridades paquistaníes que no aceptará ningún mecanismo de tránsito por el estrecho de Ormuz que no le otorgue el control principal sobre dicho paso marítimo. En su lugar, planteó una fórmula acordada mediante un entendimiento formal que vincule la restitución de la navegación comercial en el estrecho con “buenas intenciones” del presidente estadounidense Donald Trump en varios asuntos clave, destacándose especialmente la abstención de nuevos ataques contra Irán.
Fuentes diplomáticas informaron a la agencia *Erm News* que la propuesta incluye líneas fundamentales de un posible acuerdo con el Sultanato de Omán para regular el tránsito de buques petroleros. Entre sus elementos figura la designación de rutas específicas bajo supervisión iraní, junto con la obligación de notificar con antelación a las autoridades iraníes los datos esenciales de cada embarcación: nacionalidad, propietario, tripulación, carga y naturaleza de los materiales transportados. Esta modalidad se probaría durante un período experimental de uno a tres meses, condicionado al levantamiento inmediato del bloqueo naval estadounidense.
Otro componente de la propuesta consiste en la aceleración de los procesos para la suspensión de sanciones y la liberación de fondos iraníes congelados, con la puesta en marcha parcial de dichas medidas en el menor plazo posible.
Estas iniciativas se desarrollan mientras actores regionales como Pakistán y Qatar intensifican sus esfuerzos para construir una posición unificada que represente a Irán ante Estados Unidos. El objetivo declarado es alcanzar un cese al fuego bilateral entre Washington y Teherán, resolver la crisis de navegación en el estrecho de Ormuz y evitar una guerra total, cuya inminencia había sido señalada con claridad durante las últimas 72 horas antes de la intervención de países de la región para abrir canales de diálogo positivos.
Pakistán desempeña una función operativa clave en la definición de una estrategia negociadora coherente, organizando rondas de consultas entre funcionarios iraníes y representantes de Islamabad. Un diplomático con conocimiento directo de las conversaciones entre Washington y Teherán confirmó que altos mandos del ejército paquistaní recibieron recientemente a responsables cercanos al comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, con el fin de lograr un acuerdo que garantice mayor flexibilidad en la navegación por el estrecho de Ormuz como primer paso, para luego crear las condiciones adecuadas para abordar posteriormente el tema nuclear y los asuntos económicos pendientes con Estados Unidos.
El mismo diplomático indicó que el jefe del Estado Mayor del Ejército paquistaní, el general Asim Munir, encabeza los esfuerzos de “ingeniería negociadora” entre Irán y Estados Unidos, con el propósito expreso de cerrar todas las brechas que obstaculizaron previamente la aplicación de la “nota de entendimiento” y establecer un camino único que concilie las distintas corrientes del sistema político iraní.
Según el diplomático, el reto principal que enfrenta el general Asim Munir es obtener de las autoridades iraníes una única propuesta clara y constructiva, respaldada por un compromiso formal dentro de lo que calificó como una “transacción” para la reapertura del estrecho. Subrayó que Washington no adoptará una postura inflexible frente a cualquier acuerdo que resuelva efectivamente la crisis de Ormuz y sirva como base para continuar las negociaciones de forma productiva.
En el marco de esta labor mediadora, Islamabad convocó oficialmente a funcionarios iraníes, entre ellos el presidente del Parlamento y principal negociador, Mohammad Baqer Qalibaf, y el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, para celebrar consultas técnicas sobre la propuesta.
Por su parte, Qatar anunció recientemente que mantiene activos sus esfuerzos para lograr una solución diplomática entre Estados Unidos e Irán. La Cancillería qatarí precisó que no hay conversaciones directas programadas entre ambas partes. Majid Al-Ansari, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar, explicó que las negociaciones actuales se centran en un acuerdo de corto plazo destinado a reactivar el proceso negociador y restablecer integralmente los esfuerzos de mediación.
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