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El ejército de EE.UU. prueba sistemas antidrone en la frontera con México
El ejército estadounidense convierte la frontera sur en un laboratorio para probar tecnologías contra drones usados por narcotraficantes.

El ejército de Estados Unidos ha comenzado a transformar la frontera sur con México en un campo de pruebas, en respuesta al aumento de amenazas no convencionales en sus límites territoriales.
Esta zona fronteriza se ha convertido en un laboratorio abierto para evaluar tecnologías destinadas a combatir drones, una medida que surge tras el incremento en el uso de estos dispositivos por parte de bandas de narcotraficantes para vigilar movimientos de las fuerzas y agentes de la ley desplegados en la región, según informó el sitio Business Insider.
Este cambio refleja la preocupación creciente dentro del Pentágono ante la expansión de capacidades de actores no estatales para disponer de herramientas de vigilancia y ataque precisas y de bajo costo, similares a las que han modificado la naturaleza de los conflictos modernos en Ucrania y Oriente Medio.
En una sesión durante la conferencia "Semana de las Fuerzas Especiales" en Tampa, Florida, el general Gregory Guillot, comandante del Mando Norteamericano, señaló que el ejército enfrenta una brecha importante en sus capacidades defensivas contra drones pequeños, especialmente durante operaciones de patrullaje terrestre.
Guillot explicó que, aunque el ejército cuenta con múltiples sistemas fijos y móviles para combatir drones, la dificultad principal radica en la ausencia de sistemas que protejan a los soldados durante patrullas a pie o en movimiento. Además, indicó que los drones utilizados por las bandas de narcotraficantes sobrevuelan constantemente a las tropas y a la infantería de marina.
Estas preocupaciones adquieren una dimensión estratégica ante la amplia disponibilidad de drones comerciales de bajo costo, que ahora están al alcance de organizaciones criminales y grupos armados.
La tecnología, que fue ampliamente empleada en la guerra de Ucrania y demostró eficacia en operaciones de reconocimiento y ataques precisos, ya no es exclusiva de ejércitos convencionales, sino que está al alcance de redes de contrabando y narcotraficantes que la utilizan para monitorear movimientos de seguridad y proteger sus operaciones transfronterizas.
A pesar de que el ejército estadounidense posee sistemas defensivos avanzados, la mayoría fueron diseñados para enfrentar amenazas tradicionales más complejas, como misiles balísticos y aviones de combate avanzados, y no enjambres de drones pequeños y económicos que pueden ser lanzados en grandes cantidades con costos limitados, según el mismo informe.
Este desafío es una de las principales preocupaciones para el mando militar estadounidense, especialmente después de una serie de incidentes que evidenciaron la vulnerabilidad de las defensas actuales frente a este tipo de amenazas.
Una investigación realizada por Business Insider reveló que el ejército estadounidense carecía de preparación adecuada para enfrentar ataques con drones, lo que llevó al Pentágono a acelerar la búsqueda de soluciones más eficaces y flexibles.
Para cubrir estas deficiencias, el ejército ha adoptado un enfoque práctico que consiste en probar nuevos sistemas directamente en un entorno operativo real.
El general Guillot describió la frontera sur como un "campo de pruebas real y simbólico" y convocó a las empresas desarrolladoras de tecnologías defensivas a desplegar sus sistemas en la frontera para evaluarlos en condiciones prácticas.
En su mensaje a los desarrolladores, afirmó: "Si están dispuestos a usarlos en la frontera sur, nosotros los emplearemos y les diremos si son efectivos. Si funcionan, probablemente los compraremos, y si no, les indicaremos qué deben mejorar".
Actualmente, el ejército utiliza cientos de sistemas desplegados a lo largo de la frontera con México para identificar tecnologías capaces de proteger a las patrullas militares, que enfrentan casi a diario vuelos de drones empleados por bandas de narcotraficantes para vigilancia y apoyo en actividades de contrabando.
La zona se ha convertido en un entorno de prueba que simula condiciones de combate reales, brindando al ejército la oportunidad de evaluar el desempeño de nuevos sistemas bajo presión operativa directa.
En un contexto relacionado, el almirante Bradley Cooper, comandante del Mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, advirtió que la amplia difusión de tecnología comercial ha eliminado las diferencias tradicionales entre ejércitos avanzados y actores no estatales.
Cooper destacó que cualquier persona puede adquirir componentes avanzados a través de plataformas comerciales como Amazon y Alibaba, y ensamblar capacidades ofensivas precisas a bajo costo.
Señaló que la naturaleza de las amenazas ha cambiado radicalmente y que las defensas estadounidenses deben ahora enfrentarse a un amplio espectro de armas, que van desde sistemas militares sofisticados hasta drones comerciales económicos.
El almirante agregó que disponer de "armas letales y de precisión contra nuestras fuerzas en maniobra es ahora mucho más sencillo que antes", lo que obliga al ejército a reconsiderar sus estrategias defensivas tradicionales.
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