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Rusia utiliza registros navales africanos para ocultar su flota de petróleo, evadiendo sanciones y generando ingresos millonarios para la guerra en Ucrania.

Más de 591 buques y un valor estimado en 100 mil millones de dólares conforman la denominada "flota fantasma" rusa, una red logística que, según investigaciones internacionales, se ha consolidado para transportar petróleo ruso sancionado. El objetivo principal es asegurar el flujo de ingresos que financia la guerra en Ucrania, aprovechando los débiles mecanismos de verificación de ciertos registros navieros africanos.
Datos del Instituto Robert Lansing revelan que Moscú recurre cada vez más al registro de sus petroleros en países como Camerún y Comoras. Esta práctica, detallada por el instituto, permite ocultar la propiedad real de las embarcaciones y eludir las restricciones internacionales, creando vacíos legales que dificultan la aplicación de las sanciones.
Los investigadores señalan que algunos registros africanos se han convertido en un caldo de cultivo para el "registro fraudulento". En estos casos, se simula la inscripción de buques ante entidades inexistentes o con una supervisión muy limitada, según publicó el medio "Eurasia Review".
El Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio estima que, solo en marzo, la flota rusa transportó aproximadamente la mitad del petróleo ruso que se mueve por mar. Esta red, compuesta por cientos de buques que trasladan millones de barriles diarios, genera ingresos colosales. Para evadir los controles, Rusia emplea tácticas como el uso de "banderas de conveniencia" y el cambio frecuente de registro entre distintos países, una práctica conocida como "cambio de bandera" que busca confundir los sistemas de seguimiento.
El Instituto Lansing subraya que más de la mitad de los casos mundiales de registro fraudulento están vinculados a naciones africanas. Se han detectado situaciones similares en Angola, Benín, Mozambique, Malí y Guinea, lo que demuestra la amplitud del fenómeno. Este patrón de operaciones, advierte el informe, ha dejado de ser una solución temporal para convertirse en una red logística estable dentro del sistema marítimo global, utilizando marcos legales nacionales para debilitar la eficacia de las sanciones internacionales.
Datos de plataformas de monitoreo marítimo indican que algunos petroleros incluidos en listas de sanciones de Europa y Estados Unidos continuaron operando tras cambiar sus banderas. En varios casos, los buques se re-registraron bajo pabellones de diferentes países africanos en periodos muy cortos.
Informes internacionales señalan que varias naciones africanas enfrentan una presión creciente debido a la explotación de sus registros navieros. El volumen de carga de los buques registrados en países como Benín, Comoras, Sierra Leona y Gambia ha aumentado de manera significativa. Según el Instituto de Estudios de Seguridad, el registro de buques en Camerún experimentó un incremento superior al 126% en un solo año. Mientras tanto, países occidentales han incluido a más de 100 buques que enarbolan la bandera de Comoras en sus listas de sanciones por el transporte de petróleo ruso.
Ante esta situación, algunos países africanos, como Malaui, han solicitado medidas internacionales contra el uso fraudulento de sus registros. Han denunciado incidentes de falsificación de documentos oficiales y sellos gubernamentales para legalizar inscripciones ilegales. La Organización Marítima Internacional también ha señalado en informes previos que ciertas banderas utilizadas por algunos buques, como en casos relacionados con Suazilandia, no se basan en registros oficiales reconocidos, lo que subraya la complejidad y el alcance del problema.
Expertos consultados concluyen que la "flota fantasma" rusa se ha integrado en una compleja infraestructura logística global, aprovechando las lagunas regulatorias de ciertos estados. Esto, afirman, hace que los esfuerzos para combatir las sanciones sean cada vez más difíciles y complejos a nivel internacional.


