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El papa Francisco comenzó una visita de siete días a España, centrada en la guerra, la migración y la defensa de los derechos humanos.

El papa Francisco inició una visita de siete días a España, que incluye desplazamientos entre Madrid, Barcelona y las Islas Canarias. Durante su estancia, pronunciará un discurso histórico ante las cámaras de Senadores y Diputados, en el que se espera que aborde la situación internacional marcada por múltiples conflictos bélicos y la defensa de los migrantes, quienes enfrentan crecientes presiones debido al auge de fuerzas y partidos de extrema derecha en Europa occidental.
En la ceremonia oficial de bienvenida en Madrid, el pontífice hizo un llamado a abandonar discursos divisivos que generan fracturas en la realidad social e histórica, instando a superar simplificaciones estériles y a valorar la complejidad. Subrayó que este mensaje tiene una relevancia especial para Europa, donde España es uno de los actores principales.
Francisco elogió el compromiso constante de España con la paz, expresando su agradecimiento por la adhesión del país al derecho internacional y al pluralismo, reflejado en su dedicación permanente a la paz y la solidaridad entre los pueblos.
Por su parte, el rey Felipe VI destacó la claridad y firmeza del papa en la gestión de los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia, calificándolas como necesarias para las víctimas. El monarca afirmó que esa claridad y determinación son esenciales para la sanación de las heridas y la reparación del daño, beneficiando a las víctimas, a los fieles, a la Iglesia y a la sociedad en general. También habló del sufrimiento causado por estos abusos, que no representan ni pueden representar a toda la comunidad eclesiástica.
Francisco, el primer papa originario de América en la historia de la Iglesia católica, definió esta visita bajo el lema que ha guiado la diplomacia vaticana desde su elección hace nueve años. En una extensa charla con periodistas a bordo del avión que lo trasladó de Roma a Madrid, afirmó que el mensaje de la Iglesia es constante en todos los tiempos y lugares: el respeto a la dignidad humana, sin distinción de raza, religión, creencias o condición social.
Consultado sobre la guerra entre Estados Unidos e Irán y su mensaje general titulado “La humanidad maravillosa”, donde abordó el concepto de guerra justa mencionado por el vicepresidente estadounidense, Francisco respondió que la Iglesia ha declarado claramente que no se trata de una guerra justa. Señaló que esa idea surgió en épocas antiguas, cuando el ser humano no disponía de las armas y el poder destructivo actuales.
Respecto a la guerra en Ucrania y la negativa del presidente ruso Vladimir Putin a reunirse con su homólogo ucraniano Volodímir Zelenski, el papa señaló que el conflicto, que ya lleva cuatro años y ha causado numerosas víctimas, debe terminar. Recalcó el deterioro de la situación y la necesidad de intensificar las presiones para alcanzar una solución que ponga fin a la violencia.
Sobre los casos de abuso sexual atribuidos a miembros de la Iglesia católica, Francisco reconoció que se trata de una herida aún abierta y enfatizó su compromiso por continuar y reforzar los esfuerzos para abordarla.
Durante su visita, el papa tiene previsto reunirse con varias víctimas de estos abusos o sus representantes. Sin embargo, el tema que acapara mayor atención es el de los migrantes, una cuestión prioritaria para la Iglesia desde el pontificado del papa emérito Benedicto XVI y que el actual gobierno español ha tomado como ejemplo para otros países occidentales.
Existe una gran expectación por conocer las declaraciones y posturas que el papa Francisco adoptará durante esta gira, en la que pronunciará 22 discursos. Esto ocurre tras las críticas reiteradas por parte del presidente estadounidense Donald Trump y algunos miembros de su administración, críticas similares a las que ha enfrentado el gobierno socialista español liderado por Pedro Sánchez.
El papa y el presidente Sánchez comparten posiciones en varios temas, como la guerra de Israel en Gaza, la oposición a un conflicto con Irán, la crítica a las políticas estadounidenses y la defensa de los migrantes. En un encuentro reciente con obispos españoles, Francisco manifestó su preocupación por las posibles maniobras de fuerzas y partidos de extrema derecha para utilizar a la Iglesia con fines políticos.
Tras ese encuentro, se produjo un cambio inédito en las declaraciones de los responsables eclesiásticos españoles, quienes criticaron duramente las posturas del partido de derecha extrema Vox respecto a los migrantes.
Fuentes diplomáticas vaticanas informan que el papa enfrenta crecientes presiones por parte de la administración estadounidense, con llamados directos e indirectos para que modere sus posiciones y declaraciones sobre la guerra y la cuestión migratoria.
Estas fuentes revelan que algunas de estas presiones alcanzaron niveles preocupantes cuando un alto funcionario estadounidense aludió a los “papas de Aviñón”, haciendo referencia a la fractura histórica que sufrió la Iglesia católica en el siglo XIV, cuando siete papas desafiaron la autoridad de Roma y decidieron residir en Aviñón, Francia, bajo la influencia del rey francés Felipe IV, quien estaba en conflicto con la sede papal.



