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El aumento del nivel del río Éufrates en Deir Ezzor provoca daños materiales y paraliza la movilidad, mientras los puentes destruidos siguen sin rehabilitación.
El incremento en el caudal del río Éufrates en Deir Ezzor continúa generando consecuencias, con daños materiales y la interrupción del tránsito, aunque las autoridades técnicas aseguran que las principales presas permanecen en condiciones seguras y sin riesgos estructurales.
Datos locales indican que Turquía abrió las compuertas de la presa Atatürk con un flujo estimado en 2000 metros cúbicos por segundo, cifra que supera ampliamente los niveles habituales de años anteriores, lo que provocó un rápido aumento del nivel del agua que llega a territorio sirio.
El aumento del caudal ya no es un fenómeno estacional pasajero para los habitantes de Deir Ezzor, sino que en pocos días se ha convertido en una crisis social y humanitaria que revela la fragilidad de la infraestructura local, tras el colapso de pasos temporales y la suspensión del tránsito entre ambas orillas de la ciudad.
Con el incremento de las aguas del Éufrates, se derrumbaron un puente de tierra y otro militar que habían sido construidos en años recientes como soluciones provisionales para reemplazar los puentes destruidos, lo que aisló las zonas de Al-Shamiya y Al-Jazira. Posteriormente, la circulación de transbordadores y embarcaciones se detuvo debido a la subida de las olas y el peligro para la navegación fluvial.
A pesar de que las autoridades competentes confirman que las presas Tishrin, Al-Tabqa y Al-Mansura se mantienen dentro de los límites técnicos seguros, la crisis volvió a poner en primer plano el problema de los puentes destruidos en el este de Siria, los cuales aún no han sido sometidos a una rehabilitación integral pese a su importancia vital para la población.
Los residentes enfrentan una realidad diaria compleja por la crisis en los cruces. Un habitante de Deir Ezzor, cercano al sitio del puente colapsado, declaró: "La ciudad quedó dividida en dos. No podemos cruzar de Al-Shamiya a Al-Jazira, y los transbordadores han dejado de funcionar porque la situación es peligrosa. El puente en condiciones más cercanas está a más de 60 kilómetros, una distancia agotadora para la gente, especialmente para enfermos y estudiantes."
Otro vecino expresó: "Sentimos que Deir Ezzor siempre queda en última prioridad. Los puentes actuales son temporales e inseguros, y con cualquier aumento del nivel del agua se derrumban de inmediato. La gente quiere soluciones reales, no parches provisionales."
En otro testimonio, un residente manifestó su dificultad tras la suspensión de los pasos: "Si alguien tiene un enfermo que necesita ir a un hospital en la otra orilla, ¿cómo cruzará? No es una crisis de uno o dos días, sino un problema que persiste desde hace años."
Según datos locales, la mayoría de los puentes sobre el Éufrates en Deir Ezzor y Raqqa fueron destruidos durante las operaciones militares de 2017, y las reparaciones posteriores se limitaron a soluciones temporales, como rellenos de tierra o la construcción de pasos alternativos que no resistieron la presión actual del agua.
En el ámbito humanitario, el número de víctimas por ahogamiento relacionadas con la crecida del río ha ascendido a siete personas, incluidos seis niños, en medio de advertencias reiteradas para evitar acercarse al cauce o nadar en esta época.
Ante la continuidad de la crisis, la población demanda la puesta en marcha urgente de proyectos para reconstruir los puentes sobre el Éufrates y rehabilitar la infraestructura de la provincia, considerándolos una prioridad que afecta la vida cotidiana, la movilidad y los servicios básicos de cientos de miles de habitantes en ambas márgenes del río.



